¿Podremos recuperar la “normalidad”? / Perla Salazar

Nos dicen que cuando esta situación de confinamiento pase dentro de cuatro, seis o más semanas, todo volverá a ser como antes. Pero no es cierto. Ya nada será igual porque son muchas las cosas que están cambiando.
La percepción del tiempo, por ejemplo, se nos distorsionó cuando en una semana, tan solo una semana, nuestro entorno dio un giro totalmente inesperado. Nuestros planes inmediatos se esfumaron y nuestro futuro se congeló. Nos acostamos un domingo después de un día de enormes manifestaciones en plazas públicas, eventos deportivos multitudinarios, encuentros y fiestas, y en menos de doce horas nos descargaron sin anestesia, la impactante visión de una nueva realidad: se cerraban las puertas de los colegios y se comenzó a proponer el trabajo desde la casa. De allí en adelante, de manera increíblemente acelerada, todo empezó a transformarse en nuestras vidas, tanto que al final de esa semana, con un estado de alarma general, teníamos la sensación de que habían transcurrido meses.
La distancia, por otra parte, ha dejado de tener un valor absoluto. Sentimos igualmente lejos el familiar o amigo que vive a algunas cuadras de distancia como el que se encuentra en otro continente, porque nos comunicamos con todos a través de la pantalla de un teléfono móvil. Entendemos ahora que China está muy cerca y que el mundo es mucho más pequeño de lo que creíamos.
La palabra libertad también adquirió una nueva dimensión. Nos preguntamos hasta qué punto el uso de nuestros derechos chocan con los de otras personas quienes también reclaman su derecho a la vida y a la salud.
Entramos entonces a una visión más drástica del concepto de responsabilidad. No nos cuidamos solamente por nosotros o por nuestros familiares cercanos. Ahora sabemos que cuando nos arriesgamos exponemos también a toda una sociedad.
Evidentemente nuestro espacio se ha modificado. Si bien nos movemos a diario en las estrechas dimensiones de nuestra casa, vemos que nunca habíamos compartido tantas cosas con una comunidad, con un país, con los habitantes del mundo entero.
Definitivamente cuando “esto pase”, muchas cosas habrán cambiado en nosotros y nuestra forma de entender la vida será realmente diferente. Y si no fuera así… no habrá valido la pena haber vivido esta extraordinaria experiencia.
![]()
Excelente reflexión. Felicitaciones.