Política y género /Olga Tuda/Diario Digital Juárez

A pesar de los pesares, y tras una lucha de más de dos mil años, el género femenino ha tomado espacios, tanto en el ámbito privado como en el gubernamental. No es absurdo que después de permanecer tanto tiempo en el anonimato se esclarezca el panorama de justicia, de igualdad para todos.
En las actuales administraciones públicas son pocos los espacios que ocupan las mujeres. Podemos contar tres secretarías a nivel federal de 18 existentes.
Javier Corral ha garantizado para su gobierno la paridad de género, sembrando con esto un nuevo concepto en la participación de las mujeres. El 50 por ciento de su equipo estará formado por féminas. Un concepto diferente al de las demás administraciones. Una decisión muy acertada de su parte, que abre la posibilidad de un gobierno incluyente, que le sumará beneficios. Una visión genuina, que perfila un verdadero cambio para un gobierno sólido y respaldado por el potencial femenino.
Si nos asomamos un poco a la contienda de nuestros vecinos, podemos ver en Hillary Clinton a una mujer de lucha, cuya participación en la política tiene un sentido social, una visión que busca el beneficio de los desprotegidos y con ello, el avance de una nación. Incluyente con los géneros, edades, religiones, razas, ideales; con los vulnerables. Es la participación de una mujer con una trayectoria dentro y fuera de la política, que ha sentido el rigor de la injusticia y la necesidad, pero que se pone de pie tras de cada tumbo.
Esa es la característica de las mujeres. Una fortaleza que no se doblega ante la adversidad. Este gobierno de Chihuahua que viene, ofrece una coyuntura para ejercer el poder dormido que hay detrás de una opresión generada por una cultura machista en nuestro México querido.
En México tenemos a Xóchitl Gálvez, una mujer entrona, trabajadora, inteligente y comprometida, quien nos demuestra que sí se puede.
De esas mujeres necesita México, no barbies, como la Gucci de Veracruz, ni Rosarios Robles, quien dice que con 12 pesos diarios una persona puede cubrir sus necesidades. Mujeres indolentes, frívolas y pretensiosas que con su actuar no hacen más que perpetuar el esquema caduco del empobrecimiento del ser humano y con ello, el derrumbe de un estado, de una nación.
El 70 por ciento del enrolamiento de maestrías en México, es de mujeres. Los proyectos sociales en las administraciones municipales están a cargo de las mujeres. En las kermeses de las iglesias, quienes trabajan por la comunidad son mujeres. Y en las campañas, las mujeres juegan un rol muy importante.
Es de vital importancia que la equidad de género se adopte tanto en los gobiernos municipales como en las empresas. Que se formalicen las leyes que generen oportunidades reales. Como ejemplo tenemos la protección a las mujeres en etapa de lactancia, cuyo derecho tiene que ser trabajar medio turno y que sea cubierto el sueldo completo, por lo menos hasta que el bebé cumpla dos años. Esto beneficiará la salud del niño y un crecimiento sin carencias afectivas y de identificación.
Existe en el estado una organización sin fines de lucro “La casa del cuidado diario”, donde madres trabajadoras dejan a sus hijos al cuidado de una madre suplente, que se encarga de proveer a los pequeños de todo lo necesario para su óptimo crecimiento. Reciben un cuidado de calidad, desde su alimento, traslado a la escuela y orientación de principios. Así, las madres de los niños se van a trabajar tranquilamente.
Si esto puede hacerse desde una ONG, transformar la vida de estas mujeres y sus hijos, ¿qué no podrán hacer las mujeres desde el gobierno en puestos de responsabilidad?
El beneficio más importante será el cambio social. Si la sociedad cambia, entonces nos atreveremos a evolucionar cultural y económicamente. A los políticos en México les falta sensibilidad social, ahí es donde la mujer aporta enormemente, generando un perfil de verdadero cambio para un gobierno más sólido.
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