Resulta perentorio impulsar acciones para lograr una absoluta igualdad de género /Diario El Día

Si bien no se puede sino elogiar los esfuerzos institucionales y sociales que se vienen realizando en nuestro país frente al grave problema que plantea la situación de desmedro que sufren muchas mujeres, relegadas en su derechos muchas veces y, en muchas otras ocasiones, víctimas selectivas de delitos cruentos o aberrantes, la realidad cotidiana sigue demostrando la necesidad de que se fortalezca en la población una visión cultural más amplia sobre la necesidad que exista una absoluta igualdad entre los géneros.
Los datos ofrecidos en el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), según los cuales una de cada tres mujeres en el mundo experimentó violencia física o sexual no dejan margen alguno acerca de la necesidad de que se impulsen, en forma perentoria, acciones para hacer frente a este verdadero flagelo mundial que avergüenza a la humanidad.
El trabajo de la OMS, hecho público por la reconocida revista médica The Lancet, también detalló que, a lo largo de sus vidas, un 7 por ciento de las mujeres se encuentra en riesgo de sufrir una violación o asalto de tipo sexual, a la vez que -añade- entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres en todo el mundo sufrieron la mutilación genital femenina.
Está claro que debieran revisarse algunos preconceptos culturales existentes, como el que pretende relativizar la violencia de género, para considerarla como una expresión más de una violencia generalizada. Las pruebas, los estudios realizados y las estadísticas acumuladas desestiman en forma categórica esa hipótesis.
En este contexto surge que, a pesar de una mayor atención sobre los distintos niveles de violencia –que incluyen la infligida por la pareja, la violación, la mutilación genital femenina, la trata de mujeres, el tráfico y los matrimonios forzados – siguen siendo inaceptablemente altos, con graves consecuencias para la salud física y mental de las víctimas.
Pero al mismo tiempo persisten vigentes para las mujeres desigualdades que hacen a las órbita laboral y a la consideración general. que hacen a su dignidad de personas.
Si bien, como se ha dicho, es cierto que se han concretado importantes avances en algunos planos institucionales respecto a la violencia de género y a los derechos propios de la mujer, con la creación, por caso, de dependencias específicas para el tratamiento de esos temas, los casos dramáticos y muchas veces fatales que se suceden demuestran que sigue siendo prioritaria la necesidad de aunar esfuerzos, ya que se trata de una problemática que debe ser enfrentada desde distintos frentes.
Y para ello, es fundamental la coordinación entre la Justicia, la Policía y las áreas de educación, salud y acción social.
Pero es imperioso, asimismo, que se fortalezca en la sociedad una visión cultural más abarcativa y comprensiva de los derechos de las mujeres, acentuándose campañas destinadas a crear conciencia y a concretar programas y planes de acción más decididos en la búsqueda de erradicar desigualdades y crímenes en perjuicio de las mujeres –algunos de ellos que hoy tocan de cerca a los platenses y se mantienen dolorosamente abiertos- que son un drama infamante para la condición humana.
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