Ricardo Brillembourg, un breve recuerdo
Alejandro López Arocha
Lunes 13 de julio de 2020

Un día como hoy, 13 de julio de 2006, hace 14 años, se despidió prematuramente un gran amigo y compañero de estudios de arquitectura. Formó parte de un numeroso grupo de estudiantes que forjó ideales y amistad, durante aquel enriquecedor proceso de Renovación Universitaria, en la UCV, en los años finales de la década del 60.
Ricardo Alberto Brillembourg Febres-Cordero, fue una persona de enorme sensibilidad humana, impregnada con valores éticos y de honestidad personal y profesional, cualidades vitales para la vida.
Una anécdota, durante una sentida y difícil situación por la que atravesó, mi madre Emma, le dio acogida en su casa en Los Palos Grandes. Vivió allí un tiempo importante. Se convirtió en el hijo número siete de mi familia, creándose entre ellos dos, una bellísima relación de cuasi mamá con cuasi hijo biológico. Motivo de ciertos “celos” positivos y amorosos por cada lado de sus familias.
Recordamos y reconocemos a Ricardo como uno de esos amigos, en que en momentos complejos o normales, era el mismo, siempre solidario, receptivo, amable, respetuoso.
De esos que hacen falta en estos tiempos, cuando por “quítame esa pajita”, se rompen relaciones estrechas y de largos años que había entre hermanos, o entre amigos.
Un gran saludo a su esposa Aixa Armas y a sus cinco hijos.
![]()