Simone de Beauvoir: Activismo Feminista

A principios del Siglo XX en el continente europeo había un cristianismo muy radicalizado y a los niños los educaban con valores muy distintos a los de hoy en día. Nadie jamás se atrevía a desafiar las creencias populares.

CARACAS. Como dicho anteriormente, para la época era muy difícil encontrar a alguien que se oponga directamente a esos ideales, pero siempre hay excepciones a lo largo de la historia, tal es el caso de Simone Ernestine Lucie Marie Bertrand de Beauvoir o mejor conocida como Simone de Beauvoir.

Esta nace el 9 de enero de 1908 en París, en donde se crio en una familia muy rígida al respecto de los valores cristianos, siempre mostró un desacuerdo a estos valores hasta que se declaró abiertamente como atea, llevando a su madre a tener un fuerte resentimiento hacia ella.

Ella amaba la literatura y estudió filosofía en la Sorbona, graduándose en 1929 con una tesis sobre Leibniz Simone. Ese mismo año conocería al que sería el amor de su vida, Jean Paul Sartre. La relación entre ambos se alejaba de todos los cánones establecidos. Un amor basado en el respeto y en la libertad, en el que nunca se planteó la opción del matrimonio, y que duró hasta la muerte del filósofo en 1980.

Su carrera como escritora empieza con La invitada, 1943. Este fue el título de la primera novela de Simone de Beauvoir. El relato es el reflejo de su relación con Jean Paul Sastre. Entre sus páginas se refleja claramente la existencia de una relación a tres y se vislumbra ideas como la responsabilidad personal y la libertad del individuo. Temas a los que recurre en sus siguientes obras: La sangre de los otros y Los Mandarines, por la que recibió el Premio Goncourt.

Durante sus inicios tuvo que hacer frente a muchas críticas y a la mentalidad cerrada de la sociedad de aquella época. Por ejemplo, en 1943 fue despedida de su trabajo como profesora tras la denuncia de una madre que se quejó de las ideas que había transmitido a su hija.

Después de este capítulo, dejó de lado el magisterio y se centró en la escritura hasta el resto de sus días. Empezó a colaborar en la revista política que dirigía Jean Paul Sartre y que fundó junto a él en 1945, Les temps modernes.

“No se nace mujer, se llega a serlo”, El segundo sexo, 1949. Sin duda alguna, la obra que resaltó su lucha por el feminismo. Este ensayo fue considerado inapropiado y pornográfico por algunos sectores religiosos. Su publicación sacudió Francia, un país que había inaugurado el voto femenino hacía cuatro años y cuya población había quedado tan mermada por la guerra que se adjudicó a la mujer la misión de dar hijos a la patria. Sobre el libro, un éxito de ventas, llovieron piedras: el Partido Comunista lo tachó de “familiarista”, y los conservadores, de “antipatriótico”. Tuvieron que pasar veinte años para que el Movimiento Francés de Liberación de las Mujeres lo adoptara como libro de cabecera.

Con estos inicios controvertidos que caracterizan el estilo de Simone de Beauvoir, se ha convertido en todo un referente. Trata temas como la emancipación de la mujer, el problema del papel en el hogar y de su faceta como madre como factores opresivos y de freno a su independencia. Pese a ver la maternidad como una manera de frenar la libertad de las mujeres.

Tras su muerte el 14 de abril de 1986 por una neumonía, los restos de Simone descansan junto a Sartre en el cementerio parisino de Montparnasse con el anillo que Algren le regaló al poco de conocerla. De Beauvoir fue una mujer revolucionaria a quien “la verdad y el futuro”, según afirmó él, “han dado la razón”.

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