Sofía y Letizia, dos estilos y un objetivo: sostener la Corona

Tres expertas analizan cómo dos consortes llegadas desde mundos opuestos han afrontado el reto de apoyar a la institución ante el escrutinio político y social

Sofía, Letizia y Leonor, este viernes en el Palacio Real, en el acto de imposicón del Toisón a la madre del Rey, Felipe González, Miquel Roca y Miguel Herrero Rodríguez de Miñón. / Pool / EL PERIÓDICO

(Noviembre 2025) Sofía y Letizia llegaron a la institución monárquica desde extremos sociales e históricos muy distantes. Sofía (Atenas, 1938) nació en una Grecia convulsa, en una familia real sin trono y fue educada entre la élite con la obediencia y el espíritu de servicio como pilares. Letizia (Oviedo, 1972) creció en la España democrática, en una familia de clase media, construyendo su carrera como periodista a fuerza de mérito. Esa distancia inicial articula la lectura que hacen las tres expertas consultadas para este reportaje sobre sus dos reinados como consortes. Temperamentos distintos, mundos opuestos, pero un mismo objetivo: apoyar y sostener la Corona ante cualquier crisis.

«La única función que tiene la monarquía es la de ser imagen. Y van a remolque de las demás Casas»

Patrycia Centeno

Patrycia Centeno, que forma y asesora en estrategia estética y política, lo resume con contundencia. A Sofía la define como reina casi desde la “cuna”, una mujer preparada “para serlo” y que no se ha desviado del rol tradicional de “acompañamiento” a Juan Carlos I. “Es empática, tierna”, afirma. A Letizia, en cambio, la describe como “una plebeya” que en su vida adulta, cuando su carácter ya estaba formado, tuvo que amoldarse a un nuevo papel en una “institución anacrónica”. Ese ‘shock’ al llegar a la familia real española y la formación exprés que recibió, continúa Centeno, la llevaron a ponerse un “escudo” y a “protegerse”, lo que contribuye a que parezca “distante”, aunque apunta que, a partir de 2014, ha notado cierta apertura. “Creo que se dijo a sí misma que, como tiene tanta facilidad para hablar en público y para expresarse, lo iba a aprovechar y se ha lanzado a profesionalizar su papel”, explica.

En esta apreciación coincide Carmen Remírez de Ganuza, que cubrió la Zarzuela para El Mundo tras la abdicación y ha escrito varios libros sobre los Reyes y la heredera («Leonor, el futuro condicionado de la monarquía»). Remírez de Ganuza considera que ambas reinas son “profesionales” como consortes, cada una en el contexto que le ha tocado. Sofía, “por primar las exigencias o la propia discreción de la Corona sobre las tragedias personales y familiares”, un sacrificio que este viernes su hijo, Felipe VI, le premió públicamente al imponerle el Toisón de Oro y le dio las gracias por «su profundo sentido del deber». Letizia, por su “desempeño en el oficio de representación”. Afirma que su “talante perfeccionista” y su formación como periodista le han permitido demostrar sus aptitudes en “su manera de hablar en público” y en “su llamativa preparación e información acerca de los asuntos a tratar”.

«Familia intachable»

También cree que esa manera de ser la ha imprimido a la familia, sobre la que, en su opinión, durante años ha ejercido “un dominio privado, reservado, casi blindado respecto de la opinión pública y de los ‘familiares’ del Rey”, antes de abrirse, con la mayoría de edad de las herederas, a las funciones propias de la Corona. El resultado, añade, es “una familia objetivamente intachable” hasta el día de hoy, en contraste con los escándalos protagonizados por otros miembros como Juan Carlos I y Cristina por los negocios de su exmarido, Iñaki Urdangarin.

«Ambas son profesionales. Sofía, por primar la discreción de la Corona sobre las tragedias personales y familiares. Letizia, por su desempeño en el oficio de representación»

Carmen Remírez de Ganuza

Esa protección de sus hijas también la destaca Carmen Enríquez, que informó sobre la monarquía en TVE entre 1990 y 2007, una larga etapa en la que trató a las dos reinas. Enríquez recuerda la gran cantidad de imágenes que hay de Felipe y sus dos hermanas de pequeños. “Con Leonor y Sofía ha sido totalmente distinto”, subraya, aunque señala que el “interés mediático” era parecido. Remírez de Ganuza atribuye aquella exposición de entonces a las “exigencias del guion de una monarquía recién instaurada” que necesitaba venderse a los españoles, algo que ahora Letizia no ha tenido que conquistar. Solo lo tiene que mantener. Por ahora, la principal crisis que ha vivido como Reina ha sido la fortuna oculta de Juan Carlos I, que se conoció en 2020 tras unas revelaciones de la prensa extranjera.

Clases para Leonor

Centeno considera que hay “muchas carencias” en el capítulo de la exposición pública de la familia real ante los medios. “La única función que tiene la monarquía es la de ser imagen (…) Y van a remolque de las demás Casas. Está bien que se inspiren, pero podrían ser un poco originales”, apunta antes de quejarse de que la princesa Leonor “no sepa respirar” cuando lee discursos. “La familia real británica toma clases de interpretación. No entiendo a qué están esperando”, añade.

Enríquez detecta un repliegue notable de los actuales Reyes a nivel comunicativo. “Antes, en los viajes al extranjero Juan Carlos I y Sofía siempre se guardaban una reunión con los periodistas que habían ido a cubrir todo el programa. Eran 40 o 45 minutos de café en los que siempre explicaban anécdotas de las visitas y te daban contenido. Ahora, estos Reyes no lo hacen”, lamenta.

A Enríquez, que entre varios libros sobre la monarquía tiene uno titulado «Sofía. Nuestra reina», dice que la madre del actual Rey siempre fue la perfecta “acompañante” de Juan Carlos. Letizia, en su opinión, “no asume” ese papel “ porque quiere darle un sentido más esencial a sus apariciones”. “Quiere protagonizar los viajes de Estado y protagonizar sus propios actos”, añade. De hecho, la antigua periodista de TVE la echa de menos en más inauguraciones, discursos y visitas a las que acude el Rey, pero ella no, aunque “no tenga ninguna actividad pública ese día”.

Las agendas

Otro de los momentos importantes de ambas es cuando tuvieron que definir su propia agenda institucional al asumir el cargo. La primera creó la Fundación Reina Sofía, una organización sin ánimo de lucro enfocada en proyectos de educación, inclusión social, medio ambiente, mujer y salud, una plataforma que le permitió materializar su voluntad de ser “útil a los demás”. “Es su obsesión. Sabe que tiene una posición de privilegio y quiere utilizarla para ayudar”, explica Enríquez. Letizia decidió no replicar la creación de una fundación, pero tras convertirse en Reina, además de recibir las presidencias que ostentaba su suegra hasta entonces (como la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción o la presidencia de honor en UNICEF España) y de encargarse de los viajes anuales al extranjero para dar visibilidad a la cooperación española, intensificó su participación en iniciativas sobre temas sociales: enfermedades raras, igualdad de género, alimentación saludable y lucha contra la explotación sexual de mujeres.

«La obsesión de Sofía es ser útil a los demás. Sabe que tiene una posición de privilegio y quiere utilizarla para ayudar”

Carmen Enríquez

“Sofía ha apoyado la música clásica por inclinación personal. Y por la misma inclinación, Letizia pone a prueba su puesta al día en los últimos hitos cinematográficos, literarios o tecnológicos. Ambas proyectan en su imagen una cierta distancia: Sofía, por no haber superado nunca su acento extranjero; Letizia, por la rigidez derivada de su propio carácter. Pero una y otra han construido sus propios puentes con la España civil”, concluye Remírez de Ganuza.

Fuente: El Periódico
Por: Pilar Santos

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