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Suher Yabroudi, una zuliana que busca soluciones para preservar el agua

Fuente: Efecto Cocuyo

Por  Rosmina Suárez Piña

3 de septiembre 2023

La gestión del agua es un elemento clave para hacer frente a los estragos del cambio climático en todo el mundo y, desde hace más de 20 años en la Universidad del Zulia, la ingeniera química Suher Yabroudi está dedicada a encontrar soluciones para la preservación de este recurso en Venezuela.

Presentamos la tercera entrega de #LideresasCambioClimático, una iniciativa de Efecto Cocuyo para contar las historias de mujeres venezolanas que han tomado la batuta como agentes de soluciones ante los impactos del cambio climático.

A Suher Carolina Yabroudi siempre le fascinó el mundo de la química. En el liceo esa era su materia favorita y hasta, dice, fue un poco “nerd” porque sentía mucha curiosidad por la investigación.

En 2001 se graduó como Ingeniera Química en la Universidad del Zulia (LUZ) y de ahí su pasión se mezcló con el área ambiental: evaluar la calidad del agua y proponer soluciones para preservar ese recurso, una misión que cumple como investigadora del Centro de Investigación del Agua (CIA-LUZ) desde hace más de dos décadas.

A la fecha, Yabroudi no lleva la cuenta exacta de los proyectos que ha realizado, pero ha sido tutora de al menos 25 tesis de pregrado y posgrado en Ingeniería Química y Ambiental; además de ser autora de más de 20 artículos y 4 libros sobre desalinización y tratamientos de aguas residuales, aportes que le han valido ser reconocida como una de las mayores expertas en Venezuela en cuanto a manejo y calidad del agua.

“Lo más gratificante en estos más de 20 años es el hecho de poder contribuir en soluciones, aunque no siempre son escuchadas, y formar nuevos profesionales responsables y comprometidos”, dice la actual directora del CIA-LUZ en entrevista con Efecto Cocuyo.

Una mujer de ciencia hecha en LUZ

Al graduarse en 2001, lo primero que hizo Suher fue concursar como becaria docente en el Centro de Investigación del Agua de LUZ, donde obtuvo el cargo de docente investigadora y, desde ese entonces, ha desarrollado su carrera profesional con las enseñanzas de dos profesoras importantes en su carrera.

“Teníamos una materia llamada Ecología y Contaminación, que en realidad es Introducción a la Ingeniería Ambiental, y tuve contacto con la profesora Neyma García y con la profesora Carmen Cárdenas, que era la directora del CIA en ese momento. Como me gustaba esa temática, les pedí la posibilidad de hacer la tesis allí, junto con mi compañera, y a partir de ahí quedé en esa línea”, cuenta.

Suher continuó su formación académica en LUZ, se hizo Magíster en Ingeniería Química; y luego Doctora en Ingeniería Ambiental por la Universidad de Sao Paulo, Brasil.

En 2018 comenzó a salir en las noticias: en ese año ganó el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología por su proyecto sobre desalinización de agua usando reactores tubulares solares en la Alta Guajira, donde, por la escasez de agua, los ciudadanos han optado por extraer agua del subsuelo que muchas veces no tiene la calidad adecuada para el consumo.

<em>La ingeniera química de LUZ ha sido galardonada por diseñar proyectos que mejoran la calidad del agua en la región zuliana<br>Foto Víctor Miguel García<em>

“Es una solución bastante sencilla porque los reactores son completamente transparentes, incide la radiación solar que es abundante en la zona todo el año y se da un proceso de evaporación. Al chocar el vapor de agua con las paredes del reactor, se condensa y recolecta un agua libre de sales”, explica Suher sobre ese proyecto, cuya meta es que sea sustentable y pueda replicarse en localidades rurales con similares condiciones que la Guajira venezolana.

El reto de dirigir el CIA

Suher es casi imparable. Con muchos proyectos por planear y hacer, empezando por la que se ha convertido en su casa: el Centro de Investigación del Agua (CIA), una institución de la Facultad de Ingeniería de LUZ, que dirige desde agosto de 2019.

“Ha sido un reto, una tarea fuerte, pero ha sido muy enriquecedora. A veces, no tenemos las mejores condiciones; también pasamos todo lo de la pandemia (2020); nos hemos enfrentado a situaciones difíciles, que nos han hecho más fuertes porque nos ha permitido demostrar o ver nuestra capacidad para solventar los problemas”, describe.

<em>Suher Yabroudi recorriendo el laboratorio principal del CIA LUZ donde también han recibido muestras del Lago de Maracaibo para analizar en busca de soluciones ante el deterioro del estuario<br>Fotos Víctor Miguel García<em>

El trabajo de los 20 científicos, docentes y profesionales que conforman el Centro de Investigación del Agua también ha sido reconocido: son el único laboratorio activo del estado Zulia autorizado por el Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria (Sacs) para evaluaciones fisicoquímicas y microbiológicas en muestras de agua y alimentos.

También es el único laboratorio de LUZ autorizado por el Instituto Socialista de la Pesca y Acuicultura (Insopesca) para la evaluación de agua, inocuidad y alimentos del sector pesquero del país; y de los pocos laboratorios de la región registrados en la Red Nacional de Laboratorios Ambientales, una muestra de cómo la autogestión rinde frutos.

“La jornada empieza desde muy temprano en la mañana hasta la tarde. Tenemos profesionales de larga data y también el apoyo del decano Mario Herrera ha sido excepcional. No ha sido un trabajo sencillo, pero lo logrado es extremamente gratificante. Hay que mantener viva la universidad”, expresa la científica mientras recorre uno de los laboratorios.

En febrero de 2022, Suher fue galardonada con el premio Mujeres en Ciencia 2021, otorgado por la Academia de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas (Acfiman) a científicas venezolanas cuyo papel es relevante en la institucionalización de la ciencia, mediante la formación y la gerencia académica. 

Buscar soluciones en el Lago de Maracaibo

En 2023, Suher y el CIA-LUZ recibieron una importante misión: encontrar soluciones sostenibles ante el alarmante grado de contaminación del Lago de Maracaibo, que está cubierto de una floración algal nociva y de elementos como aguas residuales, basura y derrames petroleros.

Así, desde el 17 de julio, la institución comenzó a formar parte de una Comisión Permanente del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec), el Instituto para el Control y Conservación de la Cuenca del Lago de Maracaibo (Iclam) y el Ministerio de de Ciencia y Tecnología (Mincyt) a través del Instituto Zuliano de Investigaciones Tecnológicas (Inzit).

Hasta la fecha, han monitoreado dos puntos de la cuenca y han llevado a cabo inspecciones para la reactivación de sistemas de tratamiento y una pronta revisión de normativas de disposición de aguas residuales, uno de los principales contaminantes del estuario zuliano.

“En nuestro país, para regular las concentraciones de los parámetros físicos, químicos y biológicos de esas aguas residuales, nos guiamos por lo establecido en la Gaceta Oficial 5.021, decreto 883. Allí los valores establecidos para una fuente puntual que se descargue en un cuerpo de agua son muy permisivos y muy elevados para un cuerpo de agua con ese avanzado nivel de eutrofización como el Lago de Maracaibo”. 

En la actualidad, la agenda de Suher se mantiene a tope entre supervisiones, tomas de muestras, conferencias y análisis, algo que para ella es un “visto bueno” de todo lo que puede ofrecer la universidad.

<em>Científicos del Centro de Investigación del Agua de la Universidad del Zulia en supervisión del Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria Sacs<br>Fotos Cortesía<em>

Agradecida con Venezuela

Hablar del país es un tema que conmueve a Suher. No por la situación económica y las dificultades, sino por el profundo agradecimiento que su familia oriunda de Siria tiene con Venezuela, el territorio que les brindó “las mejores oportunidades de sus vidas”.

“Mis padres son sirios y hace más de 50 años llegaron a este país buscando oportunidades como muchas otras personas. Venezuela les brindó esa oportunidad de crecer y a nosotros, sus hijos, también. Tal vez ese recibimiento no lo hubiésemos tenido en otra parte”, relata.

Suher y sus tres hermanos nacieron en Venezuela. Ella es la única ingeniera y, generalmente, es más conocida por su segundo nombre: Carolina, porque “ese es más venezolano y más fácil de recordar”, dice entre risas.

“Venezuela siempre ha sido un país que ha recibido a todo el mundo y le ha permitido a esas personas crecer y desarrollarse. Personas que han traído muchas cosas buenas a nuestra sociedad. Ellos, incluso mis padres, encontraron oportunidades, pero también realizaron aportes en la sociedad venezolana. Por eso tenemos toda esa diversidad y esa capacidad de aceptación y deseos de recibir a las personas de otros países. Tú en Venezuela no te sientes extranjero, a ti te reciben y empiezas a ser parte del país y eso no lo consigues en todas partes. Te sientes uno más del país y eso es lo bonito de Venezuela, por eso siempre tenemos que estar agradecidos”.

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