Una historia para cuatro novelas /Elisa Arráiz Lucca

En el año 2010 tuve una extraña conversación con mi hija Ana Elisa en Roma. Como nos vemos poco, en todo caso menos de lo que se ven madres e hijas que no viven en lugares distantes, en nuestros encuentros conversamos mucho, tratamos de ponernos al día sobre nuestras vidas, por distante y absurdo que parezca.
En esa ocasión Ana Elisa me relató una pesadilla recurrente que la molestaba con frecuencia: una amiga mía, que había sido su baby sitter durante varios años y que luego había desaparecido sin dejar rastro, aparecía montada en una carroza vestida de Miss Venezuela y la saludaba con la mano, pero con tal expresión en la cara que la dejaba temblando.
Ese sueño que a mi hija la hacía sentir tan mal me disparó muchos recuerdos vividos con mi amiga desaparecida y decidí tratar de contar una historia donde alguien se va y no se sabe más de ella, como fue el caso de Mariela.
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