Una maestra se contagió de gripe, su cuadro se complicó y le tuvieron que amputar las manos y piernas

La mamá de 42 años contó que los médicos decidieron concretar la pérdida de las cuatro extremidades para salvarle la vida.

Fuente: TN
18 de noviembre 2023

Kristin Fox, una mujer estadounidense y mamá de 42 años, se contagió de gripe en 2020 y sufrió una serie de complicaciones que derivaron en la pérdida de sus cuatro extremidades. Su historia se volvió a viralizar en los últimos días cuando contó el calvario que tuvo que pasar.

Las complicaciones de Fox, directora de una escuela secundaria en Ohio, comenzaron pocos días después de que se contagió de influenza o gripe. En concreto, se enfermó un viernes de marzo de 2020, previo al inicio de la pandemia de COVID-19, y el domingo ya estaba conectada a un respirador mecánico.

“Sentí que me moría. En 30 minutos estaba conectada a un respirador artificial y me dijeron que probablemente no sobreviviría”, dijo a Fox News Digital durante una entrevista, en la que relató el mal momento que le tocó atravesar.

La mujer cuenta con prótesis actualmente. Foto: Fox News
La mujer cuenta con prótesis actualmente. Foto: Fox News

Según comentó, había desarrollado una neumonía bacteriana que le estaba provocando un fallo orgánico. Luego, una semana después, los médicos la indujeron un coma y le administraron vasopresores para intentar salvar sus órganos vitales.

“Los médicos dijeron a mi familia que debían prepararse para la pérdida de algunos dedos de las manos o de los pies, porque estaban extrayendo mucho de mis extremidades para intentar mantener vivos mis órganos”, explicó.

Además, contó que el 27 de marzo le amputaron sus piernas por debajo de sus rodillas, pero en los días posteriores sus brazos empeoraron, por lo que corrieron la misma suerte el 6 de abril de 2020.

Fox está casada y tiene dos hijos. Foto: Fox News
Fox está casada y tiene dos hijos. Foto: Fox News

Luego de haber recibido prótesis personalizadas de una organización llamada 50 Legs, Kristin Fox reflexionó: “A veces me sorprendo a mí misma quejándome, pero luego me recuerdo que mis hijos podrían haber estado llorando mi muerte. Ahora tienen 12 y 10 años, y no me los imagino viviendo sin mí”.

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