Violaciones sistemáticas y esclavitud sexual de mujeres y niñas en Sudán tras dos años de guerra

Mujeres refugiadas sudanesas se abrazan y lloran en un punto de reunión para autobuses organizados para su regreso voluntario desde Egipto a Sudán, en El Cairo, Egipto. EFE/EPA/MOHAMED HOSSAM

17 abril 2025

Decenas de mujeres y niñas sudanesas han sido víctimas de violaciones sistemáticas, esclavitud sexual y torturas cometidas por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) en el contexto de la guerra civil que devasta Sudán desde hace dos años.

Así lo denuncia Amnistía Internacional en un informe recientemente publicado que documenta crímenes como violaciones, violencia sexual grupal y esclavitud sexual, que podrían constituir delitos de guerra y de lesa humanidad.

El informe, titulado Nos violaron a todas. Violencia sexual contra mujeres y niñas en Sudán, recopila testimonios de 36 mujeres y niñas, algunas de tan solo 15 años, que sufrieron abusos sexuales, esclavitud y tortura a manos de combatientes de las RSF en distintas regiones del país, entre 2023 y octubre de 2024.

«Las mujeres no dirigen esta guerra ni participan en ella, pero son las mujeres las que más sufren. Quiero que el mundo entero conozca el sufrimiento de las mujeres y niñas sudanesas y se asegure de que todos los hombres malos que nos violaron son castigado», declaró una superviviente de violación en Omdurmán.

El informe de AI revela que la violencia sexual es ejecutada de forma sistemática, a menudo en presencia de otros soldados, familiares o niños. Y todas las sobrevivientes de este tipo de violencia contaron que la agresión causó un daño físico o mental enorme y que tuvo consecuencias devastadoras para sus familias.

El horror de la violencia sexual de las RSF en Sudán

«Las agresiones de las RSF contra mujeres y niñas sudanesas son repulsivas, depravadas y tiene como objetivo infligir la máxima humillación. Las Fuerzas de Apoyo Rápido han atacado a civiles, especialmente mujeres y niñas, con una crueldad inimaginable durante esta guerra», ha afirmado el director general de Impacto Regional en Derechos Humanos de Amnistía Internacional, Deprose Muchena.

La guerra civil en Sudán, iniciada en abril de 2023 entre el grupo paramilitar RSF y las Fuerzas Armadas de ese país, ha causado la muerte de decenas de miles de personas -hasta 150.000, según algunas estimaciones-, mientras que ha obligado a más de 12,5 millones a abandonar sus hogares, de los cuales casi 4 millones han buscado refugio en países vecinos.

Además, más de 30 millones de personas en Sudán, que suponen más de la mitad de la población del país, de las que 16 millones son niños, necesitan asistencia humanitaria, alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En Nyala, Darfur Meridional, por ejemplo, una mujer fue atada a un árbol y violada mientras varios combatientes observaban. «Fue el día más horrible de mi vida», relató. En otro caso, en Madani, una mujer fue violada por un grupo de hombres frente a su hija de 12 años y su cuñada. «Me sentí destrozada», dijo la superviviente.

Algunas víctimas fueron agredidas por ser sospechosas de ser simpatizantes del bando rival, otras por no cumplir órdenes.

«El horror de la violencia sexual de las RSF es inmenso, pero los casos documentados entre personas refugiadas representan una ínfima parte de las violaciones de derechos humanos que probablemente han cometido las RSF», ha añadido Muchena.

Esclavitud sexual

Además de las violaciones, Amnistía ha documentado casos de esclavitud sexual. Uno de ellos es el de una mujer que fue mantenida cautiva durante un mes en una casa en Jartum, donde fue violada casi a diario. Intentar resistirse, en muchos casos, significaba la muerte.

Ninguna de las sobrevivientes entrevistadas —la mayoría refugiadas en Uganda— ha recibido atención médica inmediata ni ha podido denunciar los hechos. El estigma, el miedo a represalias y la continuidad de los combates las han empujaron al silencio.

Muchas sufren consecuencias físicas severas y secuelas psicológicas profundas, mientras los recortes en programas humanitarios reducen sus posibilidades de acceder a atención especializada.

La respuesta de la comunidad internacional ha sido, según Amnistía, «reprobable». La organización denuncia la falta de protección, de asistencia humanitaria y de mecanismos eficaces para juzgar estos crímenes.

La organización exige al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que imponga un embargo inmediato de armas a Sudán y respalde procesos judiciales internacionales. También urge a gobiernos y organismos a garantizar atención médica y reparaciones a las víctimas.

Muchena ha asegurado que «el mundo debe actuar para acabar con las atrocidades de las RSF cortando el flujo de armas a Sudán, presionando a los dirigentes para que pongan fin a la violencia sexual y haciendo rendir cuentas a los responsables, incluidos los altos mandos».

Fuente: EFE
Por: Laura de Grado

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