Visibilizar a mujeres que han forjado la historia
Fuente: diariovasco.com | Puedes leer la noticia original aquí.
El Ayuntamiento convoca la tercera edición de la beca Selma Huxley Barkham, y Elkar Hezi organiza la exposición ‘Ginelako gara’

«Visibilizar y poner en valor la contribución de las mujeres de Oñati al municipio a lo largo de su historia porque, lamentablemente, su labor en numerosos ámbitos, ha quedado invisibilizada a lo largo de los años». Ese el objetivo principal de la beca de investigación ‘Selma Huxley Barkham’, que acaba de presentar su tercera edición con una dotación económica de 17.400 euros y un plazo para materializar el estudio de 18 meses.
La invisibilidad histórica que han sufrido las mujeres a lo largo de la historia también es desigualdad de género. Y con el objeto de rescatar su protagonismo a nivel social, económico y político, la beca que impulsa el departamento de igualdad del Ayuntamiento reivindica la memoria histórica de las mujeres oñatiarras.
La primera edición se centró en una etnografía feminista del pequeño comercio en el siglo XX, del papel que ha desempeñado la mujer en este sector, abordando no solo la actividad de sostén económico, también la socialización de la mujer a través de los recados, y la relevancia del pequeño comercio y el sector servicios en la vida vecinal. Un trabajo que dejó tan buen sabor de boca, que se completó con un libro y una exposición.
La segunda edición, está analizando en la actualidad el papel de la mujer cuidadora desde 1950 a 2020. Y la tercera acaba de abrir el plazo de recepción de propuestas, hasta el 28 de junio, pudiéndose optar a la beca individualmente o el grupo. Esta podrá girar en torno a la aportación económica, social, cultural o política que el colectivo femenino ha hecho y hace a Oñati.
La huella de Selma
La beca para desarrollar proyectos de investigación histórica desde una perspectiva de género, lleva el nombre de la historiadora e investigadora anglocanadiense de relieve internacional Selma Huxley, fallecida hace un año, y que residió muchos años en Oñati. Una mujer que marcó nuevos rumbos historiográficos, y como los marinos vascos, superó vientos y tempestades.
El hecho de quedarse viuda a los 37 años con cuatro hijos menores de 10 años, no le impidió dedicarse a su pasión: la investigación, y mudarse con su prole primero a México, luego a Bilbao y finalmente a Oñati, para llevar a cabo sin apoyos institucionales una investigación que ya es historia.
Se instaló en la villa en 1972, y con tesón e ilusión, buzoneando entre los miles de documentos del Archivo de Protocolos, descubrió un patrimonio histórico común entre Canadá y Euskadi. Así logró desvelar que los arrantzales vascos no solo habían pescado bacalao en la costa atlántica canadiense, sino que también habían capturado ballenas a escala industrial en el siglo XVI.
Y no se conformó con la minuciosa investigación documental, buscó pruebas arqueológicas con las que avalar la presencia de balleneros vascos en Terranova y las encontró. Sin ella, sin su trabajo, Red Bay sería un pequeño puerto pesquero canadiense, situado en las frías aguas de Labrador, en vez de Patrimonio Mundial de la Unesco.
![]()