La pobreza de soluciones / Marianela Jimenez

LA POBREZA DE SOLUCIONES
Las organizaciones sin fines de lucro se han multiplicado y están creando soluciones para mitigar la pobreza. Al analizar la cantidad de recursos que se mueven en el mundo de la filantropía, podemos asegurar que es suficiente para lograr transformaciones importantes.
En algunos países, los gobiernos han perdido legitimidad por su pobre desempeño en reducir la pobreza y por las constantes denuncias de malversación de fondos públicos. Es común observar gobiernos que ya sea, movidos por el populismo; o por la inmediatez del problema; o por ambas, terminan dando dadivas, que se asemejan más a la caridad, que a verdaderas políticas de estado. No es de extrañar entonces, que las organizaciones sin fines de lucro sean alternativas válidas de redirección de fondos y de esperanza de cambio.
Sin embargo, es oportuno señalar, que si hay una característica que identifica la realidad social es su complejidad. Cada vez que la intervenimos estamos generando cambios y estos pueden ser positivos o negativos. El resultado negativo muchas veces es independiente de la innovación en la solución, motivación, buenos deseos, eficiencia y recursos con que cuente la organización.
En el mundo empresarial, la rentabilidad económica es el indicador por excelencia que guía las oportunidades de inversión. En el mundo social no existe un indicador tan sensible. Podemos brindar bienes y servicios a una multitud de personas que no le sirven para nada y no hay negocio que cierre y se vaya a bancarrota. Podemos entregar informes de la cantidad de personas atendidas; así como de los bienes y servicios entregados y sin embrago, el efecto en incidir en disminuir la pobreza es simplemente ninguno. Por ello, la medición de impacto es fundamental para guiar y orientar los resultados de nuestras intervenciones.
En lo social solo podemos medir lo que controlamos. Entonces, para medir impacto es crucial trabajar por proyectos bien formulados y con poblaciones focalizadas. El impacto evidencia los cambios ocurridos en las condiciones de carencia de esa población objetivo para la cual se diseñó el proyecto.
En otras palabras, la medición de impacto es la herramienta gerencial estratégica que permite visualizar los resultados en la población, mientras estamos en plena operación. Son cambios tangibles y medibles. Esto supone recoger data y utilizar indicadores.
Lo anterior son los requisitos indispensables para encarar nuestro gran desafío que es acabar con la pobreza y transformar el paradigma que la mantiene y reproduce.
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