Camila Sosa: Las travestis latinoamericanas existimos desde antes de que llegaran los españoles

Fuente: EFE
Por Cristina Bazán
17 de enero 2024

La escritora y actriz argentina Camila Sosa Villada, premio Sor Juana Inés de la Cruz 2020 por su novela «Las Malas», reivindica el uso de la palabra travesti en lugar de mujeres trans en sus novelas ya que, asegura, las travestis latinoamericanas cargan con una larga historia y existían incluso entre los mapuches, los incas y los mayas.

«No sé quién en Europa armó este quilombo (lío) ignorando la existencia de un lenguaje en Latinoamérica que además funda al mundo entero que tiene que ver con el travestismo… Nosotras existimos desde antes de que llegaran los españoles a estas tierras. Tenemos una historia que nos funda, aunque no lo crean. Siempre fuimos travestis, no sé si nos lo decían despectivamente o no. Independientemente de que tuviéramos una vagina o pechos éramos catalogadas bajo esa simple palabra», explica Sosa Villada (Córdoba, 1982) durante una entrevista online a propósito de la publicación de su nueva novela «Tesis sobre una domesticación».

Cuando alguien dice la palabra travesti «inmediatamente se empiezan a replicar imágenes». «Por ejemplo: la noche, la pobreza, la ropa, los cuerpos, los clientes, el semen y los crímenes, el rechazo, asegura la autora.

Es decir, la palabra «travesti» es para Sosa mucho más literaria que decir mujeres trans. «Una dice mujeres trans y a lo único a lo que se refiere es a una identidad que parece nacida de un repollo, vos decís travesti y tenés un aparato económico-político, un aparato de custodia alrededor, por eso me reivindico como tal, por eso la uso y me niego a usar mujeres trans para escribir porque me parece antiliterario», señala.

Y es precisamente una actriz travesti muy famosa la protagonista de su nueva novela, «Tesis sobre una domesticación», una reedición profunda de una obra  que publicó en 2019 y que ahora llega a España de la mano de la editorial Tusquets. El libro, cuya trama se adaptó al cine recientemente con ella como actriz principal, cuenta la historia de un matrimonio compuesto por la actriz y un abogado gay que deciden entrar en la tradicionalidad de una familia al adoptar a un niño con VIH.

«Tesis sobre una domesticación», de Camila Sosa

Sin embargo, poco a poco los cimientos de esa familia empiezan a resquebrajarse por dentro hasta que la protagonista se da cuenta de que no encaja en ese lugar y en esa relación que la perturba y la violenta. Necesita ser libre. Es una novela que también habla de la soledad, de la pasión y del deseo. «Me parece que el momento de gracia de una persona es cuando descubre los eslabones de una cadena que la está atando a una esclavitud y tiene la oportunidad de romperla o de seguir atada a ella», explica la autora.

«A mí me pasó un poco lo mismo cuando tomé conciencia del tipo de daño que se me había hecho por ser quien era, por ser travesti en Latinoamérica, por ser travesti en Argentina, y después por ser una actriz travesti intentando abrirse paso para persistir en un mundo donde siempre habíamos sido a lo sumo invitadas, nunca protagonistas. Y después como escritora, también».

En la novela, Sosa Villada revuelve los cimientos del matrimonio tradicional y pone frente al espejo su miedo a enamorarse, a formar una familia y a «ser domesticada». «No tengo ganas de vivir de manera común y corriente. Tengo ganas de que todo sea escribible; si no, no me interesa. Es decir, tienen que ser experiencias que se puedan recordar», menciona.

Respecto a la familia, Sosa Villada señala que este libro le ha permitido indagar mucho más en lo que representa esa institución. «Una institución a la que yo llegué tarde. Yo pasé desde mis 18 a mis 27 años, tal vez un poco más, en volver a vincularme con mi papá y mi mamá», relata.

Para la escritora la familia es «una institución bastante peligrosa, al menos en Latinoamérica, no sé cómo será en Europa», aclara, y habla de las cifras de violaciones y feminicidios  que se producen dentro de la ámbito familiar en la región.

«Para mí es un misterio muy grande conocer qué sucede en la familia para que determinadas identidades estén siempre en peligro: las mujeres, las infancias, las travestis…».

También indaga en otros temas como el de los cuidados, a los que no cataloga como un acto de amor, sino más bien como un deber que tienen las personas que deciden formar una familia y tener hijos. «Y como deber tiene que compartirse, tiene que ser ecuánime, no tiene por qué costarle más a uno que a otro, en el caso de una familia como la de la actriz», señala.

«Piensan que (cuidar) es solo un acto de amor y poner las cosas en términos amorosos es un peligro enorme porque siempre termina recayendo en la feminidades, en las mujeres, en las travestis, en los niños, cuando hay cosas que son puro trabajo», reflexiona.

«Me sorprende la cantidad de maricones que apoyan a Milei»

Con respecto a la realidad de Argentina, en donde recientemente asumió la Presidencia el ultraderechista Javier Milei, la escritora asegura que le llama mucho la atención la cantidad de personas LGBTI que apoyan al mandatario.

«Si hay algo que hizo Milei fue poner a todo el mundo bajo el mismo techo. Es decir, estamos todos con miedo a ser pobres, con miedo a tener hambre, con miedo a no poder pagar los privilegios que tenemos. A mí me llama más la atención la cantidad de maricones, de lesbianas, de travestis que apoyan a Milei», dice.

«Eso es algo llamativo y es algo para atender sin juzgar, por supuesto, sin esta cosa acusatoria sobre todo del progresismo que dice: ‘vos votás mal, vos estás equivocada’. Si no realmente acercarse con una curiosidad a ver qué hay en el mundo de Milei que a tantos homosexuales, lesbianas y travestis les parece atractivo y les parece que es lo justo, que es lo correcto, a nivel representativo», reflexiona.

Sin embargo, aunque crea que «hay una respuesta ahí que hay que ir a buscar», averiguar eso, agrega, no es un trabajo que le corresponda a ella. «Lo de la diversidad aliada con estas nuevas derechas, con estas nuevas formas de mirar el mundo, a mí me parece que es para atender, que es para hacerse preguntas, sobre todo porque la gente está mirando eso como si fuera algo ominoso», concluye.

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