Dos años de aprendizaje y comunidad| Por: Diannaly Muñoz Blanco

Diannaly Muñoz Blanco 

(17 noviembre 2025) Con orgullo celebramos el segundo aniversario de los talleres de formación diseñados especialmente para personas adultas mayores que realiza el Centro de Asesoría Legal Padre Olaso en la Parroquia Universitaria de la Universidad Central de Venezuela. Cada jueves se convierte en un espacio donde el aprendizaje y la comunidad se entrelazan gracias a un equipo de facilitadores y facilitadoras que comparten su conocimiento con generosidad y amor.

Entre ellos destacan Ligia Roa, Rommy Escalona, Carmen Luisa Soto, Juan Carlos Vidal y Mónica Ponce—a quienes conocí en la Asociación Civil Mujer y Ciudadanía y cuya energía profesional es contagiosa—y también  Jorge Luis García,  Adelso Palmar,  José Gutiérrez, Luisana Ramírez, Mónica Zambrano, David Carvajal, Zsuzanna Páar, Carolina Acosta, Milagros Saint Pasteur y Cristina Parada; quienes más que facilitadores son herman@s de vida que ya se han convertido en familia.

En este mes, quiero especialmente expresar mi profundo agradecimiento a tod@s por su respaldo incondicional en esta hermosa tarea que comenzó gracias al apoyo de dos seres extraordinarios: el Padre Javier Fuenmayor (Párroco de la Parroquia La Epifanía del Señor) y Aixa Armas (Presidenta de Mujer y Ciudadanía A.C). Su visión y respaldo fueron el principal motor que impulsó este proyecto. Pero lo que realmente inspira esta labor son las personas en expansión que cada jueves participan con amor y entusiasmo en nuestro espacio: mujeres y hombres comprometidos que no solo aprenden, sino que también comparten su sabiduría y nos retroalimentan. Su presencia enriquece cada encuentro y recuerda por qué este trabajo es importante.

Vale mencionar que a lo largo del año, hemos descubierto entre otras cosas, que el amor propio y el autocuidado son pilares fundamentales para nuestro bienestar, y que cuidar nuestra salud física y mental no es un lujo sino una necesidad diaria. El amor propio no es egoísmo; es la aceptación consciente de nuestro valor y la decisión de cuidarnos con la

misma pasión con la que cuidamos a los demás. Cuando te valoras, tus límites se vuelven claros y tu bienestar toma forma concreta. Por su parte el autocuidado, va más allá de los “mimos” que podríamos darnos, porque protege nuestro cuerpo, mente y espíritu mediante hábitos que refuerzan nuestra salud emocional y física. En este sentido, la salud mental también merece atención; ignorar lo “qué está mal” para enfocarnos solo en “qué está bien” puede ser contraproducente, por tal razón es importante entender que tenemos que superar los prejuicios que algunas personas tenemos de asistir a un profesional de la salud mental y que en algunas ocasiones necesitamos herramientas para abordar esos aspectos

El hecho a resaltar es que también nos invitan en cada encuentro, a seguir aprendiendo cosas nuevas, porque ciertamente la edad no es limitante: oratoria, estoicismo, motivación al logro, baile hawaiano, uso del teléfono inteligente, alimentación saludable, elaboración de mandalas, biodescodificación, alineación corporal, métodos alternativos de solución de conflictos, derechos humanos, psicología positiva, e incluso nos animaron con la magia de los recuerdos y ecos del Amor en medio de una música sabrosa; nos enseñaron a cocinar con sabores que sanan y hasta nos inspiraron a tejer hermosas y emotivas historias que sanan y acarician nuestra alma.

El grupo realmente es maravilloso—en su mayoría mujeres—y es importante reconocer que aunque muchas sienten la obligación de cuidar primero a su familia antes que a sí mismas, conscientes incluso de que ese patrón desgasta energía y puede generar resentimiento interno; han tomado la decisión de desaprender y reaprender, y ahora redireccionan esa energía: ponen límites diciendo “no” cuando sea necesario; planifican su día, su semana e incluso su mes escribiendo una lista de tareas esenciales; reservan tiempo exclusivamente para ellas; tienen nuevas amigas; se permiten alimentarse con calma e intención; meditan; se ejercitan, leen cuando necesitan un respiro o simplemente asisten entusiastas a nuestros talleres y Bochinches disfrutando al máximo cada encuentro.

En fin, hoy celebramos no solo dos años de talleres sino una hermosa comunidad, donde cada participante ha crecido interiormente y ha fortalecido su red social. Confío que seguiremos construyendo y cuidando este espacio, porque como ciudadanos y ciudadanas tenemos la responsabilidad –consagrada en nuestra Constitución y en la Ley Orgánica de Protección Integral de los Adultos Mayores– de reconocer y actuar en favor del bienestar de las personas mayores. Cada uno de nosotros puede cumplir con esta obligación apoyando iniciativas como ésta. Gracias por acompañarme en este viaje formativo; son personas excepcionales.

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4 comentarios

  1. Felicidades y larga vida para tan maravillosa iniciativa

  2. Excelente labor, todos esperamos cada encuentro, cada taller y cada compartir porque nos sentimos como una gran familia.
    Una actividad que se hace con amor da excelentes frutos. Gracias, gracias, gracias.

  3. Excelente propuesta, llena un espacio de muy poco acceso en nuestra sociedad. Abordarlo no es fácil y mantenerlo es todo un logro. Dedicación, perseverancia y constancia hacen exitoso este proyecto. Merece todo el reconocimiento, que se mantenga en el tiempo es mi mejor deseo Diannaly y tu mayor recompensa.

  4. Sin desperdicio! Aplausos de pie Doctora Diannaly! Una mujer admirable y fuera de serie

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