Adriana Calzadilla y su taller para sanar el duelo: «Venezuela con su diáspora es un aro de luz y espiritualidad»
Para la coordinadora del programa “Cuidándome para curar», hay vida después de la muerte

(23 noviembre 2025) Los nueve millones de venezolanos que se han ido constituyen un duelo colectivo porque implican una pérdida para el que se fue y una pérdida para el que se quedó, no obstante, para Adriana Calzadilla, creadora y fundadora del programa “Cuidándome para cuidar” esta diáspora ha colocado a Venezuela en un aro de luz y espiritualidad que nos ha permitido visibilizarnos ante el mundo y que nos mantiene en el centro de grandes transformaciones esperanzadoras.
A Adriana Calzadilla llegué buscando sanar mi duelo prolongado y doloroso y terminé sentada con ella con un té en la Asociación Venezolana para el Alzheimer, del cual forma parte, haciendo lo que sé hacer y mi mejor terapia, el ejercicio del periodismo y toca preguntar qué es el duelo, responde:
–El duelo es un proceso de adaptación que nos permite restablecer el equilibrio personal que ha quedado alterado por una pérdida, una ausencia, una muerte o un abandono
– ¿Es que el duelo se presenta solamente cuando perdemos un ser amado?
-No todos los duelos son iguales y dependerán de diversos factores. Aparte de los procesos de duelo normales hay otros que son más complicados o incluso patológicos. A grandes rasgos, podemos clasificarlos en: Duelo crónico: La persona es incapaz de pasar página y superar el duelo. Muchos progenitores lo experimentan al perder un hijo; duelo retrasado: La reacción emocional a una pérdida aparece tiempo después. Un desencadenante suelen ser los recuerdos o algún hecho destacable como un nacimiento, que remite a la persona perdida; duelo exagerado: Los síntomas del duelo son tan grandes que resultan incapacitantes, duelo enmascarado: Lo experimenta aquella persona que no es consciente de los efectos que está teniendo en ella la pérdida; duelo desautorizado: La persona que sufre el duelo no puede expresar su pena de manera pública o bien no está socialmente reconocido. La pérdida de un amante puede ser un ejemplo de ello.
Duelo y apego emocional
Adriana explica que el duelo y el apego emocional están intrínsecamente relacionados. El apego seguro, que se establece en la infancia, se asocia con un proceso de duelo más adaptativo. En contraste, los apegos inseguros pueden dificultar el proceso de duelo, lo que sugiere que la continuidad de lazos con el fallecido puede tener un impacto en el afrontamiento de la pérdida. La Teoría del Apego, desarrollada por John Bowlby, explica que el duelo es una respuesta natural y predecible a la separación forzada y permanente de una figura de apego. Cuando esa persona muere, el sistema de apego se activa de forma masiva y entra en un estado de alarma, lo que provoca comportamientos como la búsqueda, el llanto, la ira, y otros que son instintivos y diseñados para restaurar la proximidad con la figura de apego pérdida.
Vida después de la muerte
He vivido durante mucho tiempo, años el duelo de mi hijo y por eso me acerque a Adriana Calzadilla a su taller “Sanar el duelo” y todos los que han pasado por un duelo seguramente en alguna oportunidad se habrán dicho si después de la muerte hay otra vida, si se puede producir ese contacto con aquel que perdimos, no se trata de prácticas de hechicería es que todos en alguna oportunidad nos acercamos o acariciamos esa posibilidad quizás para palear ese duelo, al respecto Adriana contesta:
–La vida después de la muerte es un concepto que ha fascinado a la humanidad, abarcando creencias religiosas, teorías científicas y experiencias personales que sugieren la posibilidad de una existencia más allá de la muerte física, es conocida como existencia post-morten, es la creencia de que la esencia de un ser vivo continúa existiendo después de la muerte del cuerpo físico. Esta idea ha sido explorada a través de diversas tradiciones religiosas y filosóficas a lo largo de la historia y definitivamente yo creo en ella.
Al llegar a esta confesión de la entrevistada recordemos que se habla de reencarnación prominente en religiones como el hinduismo y el budismo, se habla de la vida eterna, muchas religiones, como el cristianismo y el islam, sostienen que existe una vida eterna en un reino espiritual, donde las almas son recompensadas o castigadas según sus acciones en vida y tenemos que hablar y, nuestra entrevistada lo añade, de experiencias cercanas a la muerte, testimonios de personas que han estado clínicamente muertas sugieren que han experimentado una vida después de la muerte. Estas experiencias a menudo incluyen sensaciones de paz, encuentros con luces brillantes y la sensación de estar fuera del cuerpo.
En general, en la cultura occidental y desde un punto de vista científico, se concibe la muerte como el fin de la vida. El organismo deja de ser capaz de realizar sus funciones básicas, perdiendo su homeóstasis o estado de equilibrio y haciendo que el corazón deje de latir y bombear sangre, dejemos de respirar y el cerebro deje de funcionar y registrar actividad eléctrica, pero esa vida espiritual a la que todos nos aferramos en algunas etapas como el duelo nos hace pensar en un encuentro con esa persona amada
Venezuela, un país de luz
Si la inmigración, ese vacío que se ha creado en la mayoría de las familias venezolanas que han visto partir a un amigo, a un hijo, a un nieto, a un hermano envuelto en esa diáspora que es la segunda del mundo nos lleva a ser una nación tocado por la ausencia, por la pérdida e inevitablemente por el duelo, ¿que sentimos? ¿cómo nos sobreponemos a la misma? Calzadilla tiene una explicación: “Venezuela es un faro de luz espiritual”. Somos una manada de alegría para el mundo, no solo nos hemos visibilizado como país con nuestro talento, porque son muy pocos, una minúscula parte la que se ha ido para llenarnos de vergüenza, nosotros vamos a lograr un propósito excepcional en el mundo, estamos llamados a constituir un grupo de avanzada que llenara con su esperanza cada uno de esos países que nos han recibido, esa cantidad de personas se ha llevado el sentimiento de amor que nos caracteriza, nuestro mensaje es fuerte y eso no lo podemos negar
Por: Ernestina Herrera
![]()
