Te regalo este artículo: En amada memoria de Hercilia Branger de Jaimes, mi mamá |  Por: Carolina Jaimes Branger 

Carolina Jaimes Branger junto con su madre, Hercilia Branger de Jaimes

(10 mayo 2026) Para quien me guio en mis primeros pasos, y me siguió guiando en todos los pasos de mi vida. Para quien me enseñó a sonreír y siempre se llenó de felicidad cada vez que me vio hacerlo.

Para quien jugó conmigo muñecas y jugó conmigo como si yo fuera una muñeca. Para quien me dejó usar sus zapatos de tacón alto y su maquillaje, aunque se los rompiera. Para quien me enseñó a jugar a «la candelita» y al «palito mantequillero».

Para quien primero me habló de Dios y rezó conmigo el “Ángel de la Guarda” todas las noches. Para quien me contó mis primeros cuentos. Para quien me cantó las primeras canciones. Para quien me enseñó el abecedario con la sopa de letras. Para quien leyó mis primeros esfuerzos literarios y de esa manera alimentó y alentó mis fantasías de escritora. Para quien escuchó con infinita paciencia las largas historias que yo inventaba.

Para quien lloró con mi primer llanto, y enjugó todas y cada una de las lágrimas que derramé en mi vida mientras ella estuvo. Para quien se levantaba de noche cuando yo tenía miedo. Para quien me dio la mano para levantarme todas las veces que me caí y cuya mano permaneció en mi hombro hasta que hallé solaz en la desdicha.

Para quien me llevó seis veces seguidas al cine, a ver «La Cenicienta» de Walt Disney, en la función de vermouth del Cine Lido. Para quien me dio chocolate por primera vez. Para quien me enseñó a bañarme, a vestirme y a lavarme los dientes. Para quien me hacía unas colas de caballo tan prensadas, que me dejaba los ojos como si fuera china, a pesar de mis protestas.

Para quien me llevaba a las piñatas y me rescataba a la hora de recoger el cotillón. Para quien dejó que me disfrazara de Davy Crockett, aunque fuera un disfraz de varón.

Para quien me tomaba las lecciones. Para quien se sintió orgullosa de mis medallas en el colegio. Para quien se desveló conmigo durante muchas largas noches de la tesis de grado.

Este artículo fue publicado por primera vez en el año 1999

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