La Yonna: memoria viva del pueblo Wayúu en Caracas

(Caracas, 12 de octubre 2026) En el marco de la conmemoración del 12 de octubre, la plaza Candelaria del municipio Libertador de Caracas se convirtió en el escenario del Encuentro de Saberes y Haceres Indígenas, un espacio dedicado a resaltar la identidad y el reconocimiento de los pueblos originarios. La actividad, coordinada por el Centro de Formación Cultural Willy Nayo para promover la preservación de las expresiones culturales y el diálogo comunitario, contó con la destacada participación de Ana López, representante de la etnia Wayúu y de la organización Mujer y Ciudadanía, quien compartió con el público aspectos fundamentales de la cultura, la historia y las tradiciones de su pueblo.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la presentación de la Yonna, danza tradicional Wayúu ejecutada por un equipo integrado por abuelas, niños y niñas. Esta manifestación cultural representa mucho más que un baile, ya que constituye una forma primordial de transmitir la memoria colectiva, fortalecer los vínculos comunitarios y enseñar a las nuevas generaciones el valor de sus raíces. La Yonna se desarrolla en espacios de celebración donde la mujer y el hombre participan mediante movimientos llenos de simbolismo, acompañados por el ritmo de la kasha, un instrumento tradicional de percusión donde cada paso expresa fuerza, elegancia, respeto y conexión con el entorno.

El pueblo Wayúu habita principalmente en la península de La Guajira, territorio compartido entre Venezuela y Colombia. Su organización social se estructura alrededor de clanes familiares conocidos como e’irukuu, manteniendo una profunda relación con la tierra, la palabra y la memoria de los antepasados. En este contexto, las mujeres Wayúu cumplen un papel esencial en la preservación cultural a través de la educación familiar, la transmisión de la lengua, la conservación de conocimientos ancestrales y la elaboración de tejidos. Sus mochilas, chinchorros y piezas artesanales expresan historias, territorios y símbolos de identidad a través de sus diseños, colores y formas. Asimismo, la tradición oral ocupa un lugar central, puesto que los relatos de las abuelas y los mayores permiten a las nuevas generaciones conocer el origen y los valores de su pueblo.

La participación conjunta de abuelas y niños en la plaza Candelaria tuvo un significado especial al evidenciar el puente existente entre las distintas generaciones. Mientras las abuelas representaron la sabiduría, la experiencia y la memoria, los más pequeños simbolizaron la continuidad de una cultura que permanece viva y se renueva con el paso del tiempo. Este intercambio generacional demuestra que la identidad indígena no pertenece únicamente al pasado, sino que continúa presente en las voces, los movimientos, la música y las prácticas comunitarias actuales.

El público asistente recibió con entusiasmo la actividad, la cual permitió conocer de cerca la riqueza cultural de la etnia Wayúu, derribar prejuicios, valorar la diversidad y comprender a Venezuela como una nación plural formada por múltiples historias y saberes. La jornada fue descrita como un evento hermoso y significativo por su contenido artístico y por su mensaje de respeto, inclusión y reconocimiento.

Conmemorar esta fecha desde la voz de los pueblos indígenas permite superar visiones reduccionistas de la historia y abrir espacios para reconocer sus aportes, luchas y derechos. La presencia Wayúu en Caracas recordó que la cultura indígena forma parte de la identidad nacional, dejando la enseñanza de que la memoria se fortalece cuando las comunidades comparten sus tradiciones. La Yonna, danzada en el corazón de Caracas, se consolidó como una declaración de vida, dignidad y pertenencia de un pueblo que continúa bailando su historia y demostrando la firmeza de sus raíces.

Por: Omaira Montero

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