Aixa Armas: «No podemos definir a la mujer venezolana únicamente desde la vulnerabilidad, catalogándola como una víctima pasiva frente a un entorno hostil»

Discurso de orden en el acto de graduación de la XII cohorte del Diplomado Mujeres como Agentes de Cambio

Arquitecta Aixa Armas, presidenta de la asociación civil Mujer y Ciudadanía

(Caracas 9 de octubre 2026) Al amanecer, las mujeres de nuestras ciudades, caseríos y comunidades venezolanas se levantan en silencio. Preparan la comida, quizás una arepa sin relleno, procurando estirar los escasos recursos, organizan el hogar y planifican su día para asegurar el cuidado de los suyos. Les toca acarrear el agua y dejar a los muchachos con alguien que los cuide, para luego realizar trayectos larguísimos en los que deben tomar varias camionetas y Encavas para poder llegar a su trabajo.

La jornada laboral de nuestras mujeres no concluye a las 5 de la tarde. Al regresar a su comunidad, el trabajo continúa: cuidan a los más vulnerables, como los ancianos y los enfermos solos, velan por las escuelas para garantizar la educación de sus chamos, y resguardan la seguridad de los suyos y la de sus vecinos.

Esta multijornada invisible y sin remuneración económica se repite en cada rincón de nuestra geografía. Es una realidad que confronta directamente el relato tradicional, ese que durante años ha pretendido definir a la mujer venezolana únicamente desde la vulnerabilidad, catalogándola como una víctima pasiva frente a un entorno hostil.

Hoy, transformamos esa narrativa. Reconocemos que detrás de cada esfuerzo no hay pasividad, sino un liderazgo fundamental que sostiene, construye y transforma activamente nuestro tejido social. Las mujeres venezolanas no son víctimas resignadas, sino el escudo moral y material de la nación. Son ciudadanas activas que transforman la escasez en solidaridad compartida, tejedoras de soluciones donde antes parecía habitar el desamparo, y constructoras de puentes firmes en medio de una sociedad fragmentada por el conflicto y la polarización política.

Esta extraordinaria capacidad de resiliencia y liderazgo comunitario es, precisamente, la base fundamental sobre la cual debemos edificar el futuro del país. Porque liderar una reconstrucción democrática y ciudadana significa, ante todo, sanar el entramado social lesionado por la división y la intolerancia. Significa capacitar a nuestras mujeres como articuladoras claves del cambio y la gobernanza nacional, potenciando el rol integrador que ya ejercen en sus hogares y comunidades.

En Mujer y Ciudadanía somos las arquitectas de esos puentes y conectamos donde otros levantan muros. Para ello, convocamos a mujeres de diversas convicciones ideológicas, procedencias sociales, credos y visiones políticas, sentándolas en una misma mesa de trabajo para reflexionar sobre las necesidades reales del país. Frente a problemas urgentes como la pobreza estructural, el desempleo formal o la deficiencia del sistema de salud, las disputas partidistas pierden sentido, ya que el hambre, la enfermedad y el caos de los servicios básicos no preguntan por filiaciones políticas.

En ese sentido, la misión de Mujer y Ciudadanía es fortalecer la ciudadanía de las mujeres mediante la formación académica, la investigación y la incidencia social. Impulsamos el liderazgo femenino para lograr una participación organizada y propositiva, que permita evolucionar del activismo coyuntural a una acción transformadora, sólida, estructurada y de alto impacto.

Una manifestación concreta de este compromiso se evidencia hoy con la culminación de esta XII cohorte del diplomado «Mujeres como Agentes de Cambio», la cual resume nuestra trayectoria y demuestra la sostenibilidad institucional de nuestra organización.

Respaldadas por este trabajo constante, metas firmes y propósitos claros, nos reunimos hoy para celebrar con orgullo la dedicación, el talento y la fuerza inquebrantable de cada una de nuestras diplomadas. Su graduación reafirma que el conocimiento es la herramienta más poderosa para conquistar la libertad, y que nosotras somos verdaderas forjadoras de desarrollo y paz

El camino que emprenden hoy exige disciplina, mente abierta y un firme compromiso ético. Tengan presente que no son ciudadanas de segunda categoría ni simples espectadoras del rumbo nacional; por el contrario, son actoras fundamentales para el desarrollo integral, social, económico, cultural y político de Venezuela. En sus manos reside la capacidad de abrir puertas hacia una sociedad más justa, democrática, plural e incluyente, donde cada comunidad que acompañen será testimonio vivo de su vocación transformadora.

Queremos agradecer a la Universidad Monteávila su vinculación con el programa Mujeres como Agentes de Cambio, así como su respaldo a lo largo de estos dieciocho años en la formación de la ciudadanía femenina. De igual manera, destacamos la alianza con la Fundación Hanns Seidel, cuyo apoyo ha sido fundamental para dar continuidad a este diplomado en los momentos más complejos de nuestro país.

Finalmente, reconocemos el valioso compromiso de la Junta Directiva, el Consejo Consultivo, la Junta Editorial de la Revista Mujer Analítica y el equipo de coordinación de Mujer y Ciudadanía. Trabajar unidas en Mujer y Ciudadanía nos ha demostrado que el verdadero poder e impacto nace de entregarse a una causa común.

Tanto el público presente en este salón de actos como quienes nos acompañan a través de las pantallas de Mujer Analítica TV celebramos hoy la graduación de estas maravillosas mujeres, felicitándolas por asumir con madurez el compromiso de formarse y de transformar su propio entorno.

 ¡Bendiciones a todas¡

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