Deyna Castellanos: «Es complicado estar al nivel cuando la mente y el corazón están en Venezuela»

La capitana de la Vinotinto femenina y figura del Portland Thorns admitió lo difícil que es concentrarse en el histórico partido de repesca hacia el Mundial de Brasil 2027 tras los devastadores terremotos en el país

Deyna Castellanos

(2 julio 2026) La venezolana Deyna Castellanos, considerada la máxima referente en la historia del fútbol femenino de su país, mantiene intacta la ilusión ante la repesca que podría otorgarle a Venezuela una histórica participación en el Mundial Femenino de la FIFA Brasil 2027. Sin embargo, la delantera reconoció que vive con «mucho dolor» las consecuencias de los terremotos que asolaron a la nación el mes pasado.

«A pesar de estar acá, el dolor es el mismo. Toda mi familia está en Venezuela y lo estoy viviendo desde muy cerca», confesó.

La atacante del Portland Thorns, equipo de la Liga Nacional de Fútbol Femenino de Estados Unidos (NWSL), admitió que mantener la concentración profesional es «sumamente difícil» pese a que sus seres queridos se encuentran fuera de peligro. «Es complicado estar al nivel que uno quiere cuando la mente y el corazón no están aquí», explicó.

Ante la magnitud de la tragedia, que ya registra al menos 2.295 fallecidos, Castellanos ha utilizado sus plataformas digitales para difundir información sobre refugios y centros de acopio. «Lo mínimo que podemos hacer los que tenemos estas plataformas es dejar saber al mundo qué tipo de insumos son necesarios y dónde poder donar», afirmó.

Una cita inédita con la historia

A pesar del luto nacional, sus compromisos profesionales la obligan a enfocar la mirada en un momento cumbre para el balompié criollo: por primera vez, la Vinotinto femenina consiguió el boleto a la repesca intercontinental para la cita de Brasil 2027.

«Lo que nosotras estamos haciendo es historia. En nuestro país ninguna selección mayor lo había logrado, ni masculina ni femenina», subrayó Castellanos.

La máxima artillera histórica del seleccionado definió el crucial encuentro de repesca —cuyo contrincante está aún por definirse— como «tal vez el partido más importante de nuestras vidas hasta el momento». «Literalmente estamos a un juego de conseguir ese sueño. Depende de nosotras ejecutar el plan y ser nosotras mismas», añadió.

La presión familiar también se hace presente, aunque matizada con humor. «Siempre están con el chiste de: ‘nos tienes que clasificar’. La presión ahí es fuerte», comentó entre risas.

El auge de la Vinotinto coincide con el crecimiento exponencial de la disciplina en América Latina. La Copa del Mundo de Brasil será la primera que se dispute en suelo sudamericano y la primera con un formato de 32 selecciones, lo que abre una ventana de oportunidad única para Venezuela, que jamás ha disputado una fase final en la categoría absoluta.

De Maracay a la élite estadounidense

Nacida en Maracay hace 27 años, Castellanos llegó al fútbol de la mano de su hermano, al que acompañaba a los entrenamientos y donde un técnico descubrió su talento.

Tras jugar toda su infancia en equipos masculinos, a los 16 años consiguió una beca para estudiar en la Florida State University sin dominar el idioma. «Esa fue la parte más complicada de todo este proceso. Pero al final el fútbol es un idioma internacional y no necesitas mucho para saber lo que tienes que hacer», reflexionó.

Luego de alzar el campeonato universitario estadounidense (NCAA) en 2018, dio el salto a Europa para vestir las camisetas del Atlético de Madrid y del Manchester City, antes de concretar su regreso a los Estados Unidos. «Volví a un país que quiero mucho, que me abrió las puertas, y aquí estoy disfrutando», apuntó la delantera, quien también es reconocida como una atleta de élite a nivel mundial.

Sin referentes femeninos durante su niñez en una época en la que «el fútbol en Venezuela no era para mujeres», hoy Castellanos es el espejo de las nuevas generaciones. A las futuras futbolistas les advierte «que va a haber muchas piedras en el camino, pero que no se queden ahí estancadas, que las superen».

«Quiero que muchas niñas se vean reflejadas en mí y digan: ‘luce como yo, habla como yo; y si ella lo hizo, ¿por qué yo no?’. Mi generación cambió la historia en Venezuela. Ya no es un deporte de hombres solamente», concluyó.

Fuente: El Nacional

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