El peligro de las duchas vaginales
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Las duchas vaginales provocan cambios dañinos en las bacterias saludables que viven en la vagina, lo que puede provocar infecciones y enfermedades. Las médicos están en contra, estos son los motivos

Las mujeres que recurren a las duchas vaginales para “asearse de la mejor manera posible” dicen que se sienten «frescas» y “más limpias”, ya que eliminan los residuos de la menstruación, el mal olor y las infecciones. Sin embargo, hacerse duchas vaginales después de una menstruación o después del sexo es un hábito peligroso que puede resultar más perjudicial de lo que parece.
A diferencia de la limpieza profunda que debes darle a tu rostro todas las noches, tu vagina no requiere ese tipo de limpieza profunda. Algunas mujeres han aceptado la idea de que nuestras vaginas son de alguna manera “sucias” debido, en parte, a las campañas publicitarias de las empresas que fabrican productos de «higiene femenina».
En realidad, lavar o higienizar el interior de la vagina es una práctica arriesgada que no tiene nada de higiénica; precisamente las duchas vaginales son el origen de muchas infecciones y otros problemas ginecológicos. De hecho, suelen empeorar el flujo vaginal, dado que las mezclas de líquidos son tan agresivas que pueden eliminan las bacterias sanas que recubren la vagina y que están allí para protegerla contra una infección.
Pocos beneficios, muchos riesgos
La investigación científica no muestra ningún beneficio médico mientras que sí hay evidencias que relacionan las duchas vaginales con problemas de salud.
La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) advierte de que una de las consecuencias de la duchas vaginales es la vaginosis bacteriana, una infección ulvovaginal relacionada con la microbiota vaginal que a su vez aumenta el riesgo de las infecciones de transmisión sexual, bacterianas o virales.
“Nunca te laves internamente (duchas vaginales), puedes producirte más infecciones ya que eliminas la flora vaginal normal. El mejor medio de cuidar tu vagina después del sexo es no hacer nada, la vagina se limpiara por sí sola”, aseguran desde la SEGO.

En qué consiste
La ducha vaginal consiste en el lavado o limpieza de la vagina con agua u otros líquidos que vienen preparados en botellas o bolsas como una mezcla envasada de agua y vinagre con bicarbonato de sodio o yodo. Su utilización es muy sencilla, solo hay que apretar el tubo para que el líquido entre en la vagina. En los Estados Unidos, aproximadamente una de cada cuatro mujeres entre 15 y 44 años se hacen duchas vaginales. En los últimos años esta práctica se ha vuelto tremendamente gracias al empuje de celebrities como la modelo estadounidense Chrissy Teigen o la actriz Gwyneth Paltrow, una de las prescriptoras más polémicas en temas de salud y bienestar femenino.
Interrumpen el ecosistema vaginal
La vagina contiene más bacterias que cualquier otra parte del cuerpo después del intestino, pero las bacterias están ahí por una razón. Una vagina saludable tiene bacteria buena y mala. El equilibrio de las bacterias ayuda a mantener un medio ácido, y el medio ácido protege la vagina de infecciones o irritaciones.
El lavado mediante irrigación puede cambiar el equilibrio necesario de la flora vaginal (la bacteria que vive en la vagina) y la acidez natural de una vagina saludable. Esta alteración puede provocar una infección por hongos o vaginosis bacteriana.
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