El Poder nace en nuestra piel: surge en Venezuela la sexología política| Por Karina Oval

Cómo entender el poder de nuestra biología para protegernos de la violencia digital, liderar el cambio y defender nuestra intimidad en el siglo XXI.


Karina Oval, Politóloga por la Universidad Central de Venezuela | Investigadora de la Conducta Humana | Especialista con Formación Avanzada de Posgrado en Sexología | Creadora del Constructo Teórico de la Sexología Política

(Caracas, 6 noviembre 2026) Hace años, cuando me gradué como politóloga en la Universidad Central de Venezuela, creía —como casi todos— que el poder era algo que solo se discutía en el Hemiciclo de la Asamblea Nacional y anteriormente, en las plazas públicas. Sin embargo, mi camino acompañando de cerca el comportamiento humano, sumado a mi posgrado en sexología, me mostró una realidad muy distinta y mucho más silenciosa. Escuchando a mujeres extraordinarias que sostienen hogares, lideran empresas o dirigen comunidades, me di cuenta de algo muy importante, hoy, las verdaderas batallas de poder ya no ocurren solo afuera. Se mudaron hacia adentro. Atraviesan lo que pensamos y lo que sentimos, y viajan todos los días con nosotras en ese aparatito que llevamos en la cartera: nuestro celular.

Hoy tengo el inmenso honor de compartir, en primicia con la Asociación Civil Mujer y Ciudadanía —liderada por la incansable visión de la Arquitecta Aixa Armas— y con todas las lectoras de Mujer Analítica, el nacimiento de una nueva propuesta que he llamado Sexología Política. No se trata de una teoría complicada para dejar archivada en una computadora. Al contrario, es una herramienta diseñada para ser usada por cada mujer en su día a día. Nace para unir el impacto de dos mundos que siempre nos enseñaron a ver por separado, haciéndonos creer que el cuerpo, la mente, el entorno y la política, se analizaban de manera diferenciada, cada uno en una disciplina distinta. Hasta ahora, que logramos comprender cómo funciona la biología de nuestro cuerpo y cómo el entorno (la política, el mercado y las redes sociales) intentan decirnos qué desear, a qué temerle y cómo comportarnos, no hablamos solo de un modelo sociocultural local, ahora existe una gobernanza algorítmica transnacional, que globaliza los afectos e impacta en la geopolítica del deseo.

Sin duda, nos enfrentamos a una nueva forma de poder, un mundo digital que a menudo nos asedia, nos hiperestimula o nos llena de culpas para controlar nuestra voz y nuestra libertad. Frente a esto, el gran objetivo de la “Sexología Política” es simple pero profundo: lograr que seamos mujeres totalmente conscientes del poder de nuestra biología y del impacto que tiene el entorno local y global en nuestro ser y sentir. Porque cuando una mujer comprende cómo funciona su cuerpo y su mente, se vuelve invulnerable frente a los condicionamientos de afuera, tomando decisiones verdaderamente libres y soberanas sobre su vida, sus afectos y su imagen.

1. Unir la biología con el entorno: El nacimiento de una nueva mirada

Para entender cómo el celular y las redes logran meterse en nuestras emociones, fue necesario recorrer un largo camino de estudios. Desde los primeros médicos que, en el siglo pasado, nos explicaron cómo responde físicamente nuestro cuerpo (incluyendo los grandes aportes del Dr. Fernando Bianco en Latinoamérica), hasta los psicólogos y sociólogos que demostraron cómo la sociedad y la cultura nos imponen sus reglas. Luego, en este siglo XXI, la ciencia descubrió cómo nuestro cerebro equilibra el deseo y el freno, mientras surgían voces de alerta advirtiéndonos sobre algo más oscuro; cómo la violencia en redes se estaba usando como un arma para humillar y silenciar a las mujeres.

Al unir todas estas piezas después de un año de análisis, me hice una pregunta inevitable como politóloga e investigadora en sexología. Más allá de los aportes de la sexología clínica, cabe preguntarnos: ¿quién estudia el impacto del poder tecnológico sobre nuestra intimidad? ¿Puede la politología y la sexología por sí sola explicar cómo el poder del Estado, del mercado y del ecosistema digital global condicionan la sexualidad ciudadana? La respuesta es no. Hacía falta una visión que comprendiera a la mujer entera, en su cuerpo y sobre todo en su entorno geopolítico moderno. Así nació la Sexología Política (Oval, 2026).

2. El poder de nuestra biología: ¿Qué ocurre bajo la piel?

El hallazgo más poderoso que comparto hoy con ustedes es que lo digital y lo político no se quedan en la pantalla: se meten bajo nuestra piel. Funciona así: nuestro cerebro tiene sistemas para conectarnos con el placer y el amor (impulsados por hormonas como la dopamina y la oxitocina), pero también tiene un poderoso sistema de alarma (gobernado por el cortisol y la adrenalina) diseñado para protegernos cuando sentimos peligro, miedo o verguenza.

Cuando una mujer sufre acoso digital, censura o presión social para encajar, su cerebro entra en una especie “alerta roja”. Se dispara el cortisol y automáticamente, el cuerpo “apaga” los circuitos del deseo, la creatividad y la paz mental. Muchas mujeres se sienten bloqueadas o cansadas y terminan culpándose a sí mismas, pensando que algo está mal en ellas. La “Sexología Política” nos enseña que esto no es debilidad: es una reacción biológica normal ante un ambiente que te está agrediendo. Al comprender esto, logramos corregir errores de conceptos asociados a la culpa, tomar decisiones más conscientes, y proteger nuestra estabilidad emocional con más tranquilidad.

3. La trampa del celular y la protección de nuestro bienestar

Este nuevo poder digital funciona como una trampa de dos caras para condicionarnos. Por un lado, nos castiga. Cuando una mujer lidera, opina o destaca, a menudo se la ataca no por sus ideas, sino dañando su intimidad o su reputación moral (con burlas, fotos o campañas de descrédito). Es un intento de avergonzarnos para que nos autocensuremos. Por otro lado, nos hiperestimula. A través de las redes, nos llegan avalanchas de modas globales, tendencias y estéticas hipersexualizadas ajenas a nuestra cultura. Esto fomenta en la juventud, y también en nosotras, una búsqueda agotadora de “likes” y aprobación constante, tratando de encajar en moldes transaccionales donde a veces hasta los afectos parecen comprarse y venderse.

Toda esta presión afecta directamente nuestros proyectos de vida:

• A nivel personal: Nos roba la atención y la paz, haciéndonos dudar de nuestro valor si no recibimos aplausos virtuales.

• A nivel de pareja y familia: Enfría los vínculos, pues promueve relaciones utilitarias donde el otro es visto casi como un producto de consumo, debilitando el cuidado mutuo.

• A nivel social: Nos aísla en nuestras propias pantallas, cansándonos tanto que perdemos la energía para unirnos y cambiar las cosas juntas.

4. Soberanía ciudadana: dueñas de nuestro propio territorio

Saber todo esto no es para asustarnos, sino para despertarnos. Construir ciudadanía y liderazgo en este siglo exige que nos hagamos dueñas de nuestro primer y más importante territorio: nuestra mente y nuestro cuerpo. Esta es la misma convicción que mueve maravillosamente al equipo de la A.C. Mujer y Ciudadanía a través de espacios como su Diplomado “Mujeres como Agentes de Cambio”.

La Sexología Política (Oval, 2026) llega hoy a las páginas de Mujer Analítica con un mensaje esperanzador: conocer cómo los algoritmos y la política afectan nuestra intimidad es el puente para recuperar el control. Analizar, entender y filtrar todo lo que consumimos a diario es un acto de pura autonomía democrática y de profunda salud mental.

Porque cuando una mujer entiende el poder infinito de su biología y se planta firme en sus valores, se vuelve inquebrantable. Al desarmar el miedo y abrazar el conocimiento, nos convertimos en las líderes indiscutibles de nuestro propio futuro.

Por: Karina Oval — Politóloga (UCV), Investigadora y Especialista con Formación Avanzada de Posgrado en Sexología. Creadora del Constructo “Sexología Política”. CEO de www.sexologiapolitica.com y www.pulsohumano.net | Correo: pulsohumano.ve@gmail.com

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