El terremoto también produjo un “Turismo del desastre”: Antonieta Molina Osal

Antonieta Molina Osal una productora de televisión destaca el papel preponderante de la sociedad civil en todas las etapas subsiguientes al terremoto del 24 de junio pasado pero alerta sobre las noticias falsas y lo que denomina “la carroña digital”

(29 julio 2026) Nuestra entrevistada, la productora de televisión Antonieta Molina Osal en el programa «Actualidad» que se transmite por Tu Preferida 104.5,   describió su experiencia como parte de esa sociedad civil que se organizó de manera espontánea para darle al mundo el ejemplo de una comunidad solidaria y resiliente pero  también  mientras las líneas colapsaban, los WhatsApp , y el telegram  las redes sociales se convirtieron en el canal por el que corrían  las primeras  legitimas informaciones pero al final dieron paso a rumores y noticias falsas que detonaron en una “carroña digital”

Molina Osal destaca la organización de la sociedad venezolana durante el terremoto del 24 de junio de 2026, ejemplo de autogestión y cooperación, una sociedad civil se movilizó para centralizar el registro de personas desaparecidas, canalizar donaciones, distribuir insumos hospitalarios, instalar carpas y literas, trasladar plantas eléctricas, coordinar el envío de bolsas para cadáveres, y desarrollar aplicaciones para rastrear la ayuda humanitaria.

Manifiesta que no se conoce con exactitud la manera y forma como se conformaron equipos voluntarios para evaluar daños estructurales, brindar atención psicológica, rescatar y atender mascotas, así como movilizar alimentos, agua y medicamentos hacia las zonas afectadas. La diáspora venezolana también activó campañas de recolección de insumos y envío de ayuda desde al menos doce países. Estas iniciativas reflejan las capacidades organizativas construidas a lo largo de años de crisis económica y deterioro de los servicios públicos.

El “turismo del desastre”

El saldo humano y material ha seguido creciendo a medida que avanzan las labores de rescate. La infraestructura de telecomunicaciones no fue la excepción: la caída de la telefonía móvil y el internet en los primeros minutos dejó a buena parte de la población sin forma de confirmar lo que estaba pasando ni de contactar a sus familiares.

Ese vacío inicial de información oficial se llenó rápido, pero no siempre con datos precisos. Las redes sociales se convirtieron en el canal por el que corrían tanto las primeras alertas legítimas como cadenas de audios, fotos recicladas de otros terremotos y supuestas predicciones de nuevos sismos. La combinación de miedo, urgencia y fallas de conectividad es, precisamente, el terreno donde suele prosperar la desinformación durante una emergencia.

Señala que para entender cómo vivió la población venezolana ese cruce entre información y desinformación en las horas posteriores al terremoto, DatosUN diseñó y aplicó una encuesta digital. La encuesta estuvo disponible del 20 al 23 de julio de 2026 y recogió 500 respuestas.

Hubo un evidente exceso de mensajes y audios sobre el estado de ánimo, la percepción general sobre cuánta desinformación circuló, la reacción ante noticias alarmantes sin fuente clara, la plataforma señalada como principal foco de datos falsos y el canal en el que más se confió para verificar la información y determino que la comunicación colapsó en los primeros minutos, un 53,2% reporto que colapsaron por completo la telefonía móvil y el internet. Le sigue un 25,6% que tuvo comunicación intermitente —salían mensajes, pero no las llamadas—, mientras que solo el 11,2% pudo comunicarse sin mayores contratiempos. Un 10,1% adicional no intentó comunicarse en ese primer momento, las cadenas falsas circularon con fuerza. Un 53,2% recibió cadenas o mensajes que predecían nuevos sismos fuertes o desastres asociados, como tsunamis, frente a un 46,8% que no recibió este tipo de contenido. Dentro del grupo que sí las recibió, el 30,9% dice que le generaron duda o preocupación, mientras que el 22,3% supo de inmediato que eran falsas.

Destaca en este grupo aquellos que posteaban escenas con los aportes o montaban con inteligencia artificial hechos en la zona de desastres demostrando un uso poco ético en manejo informativo, tales hechos constituyen un irrespeto para todos los afectados y una violación inaceptable de su intimidad, ante esta situación no son mecanismos de control los que pasan a formar parte de la corrección del problema sino el uso adecuado de tecnologías informativas y mayor información oportuna y permanente de los sucesos, porque la falta de acceso hacia los lugares propugno la desinformación de lo que ha estado pasando y pasa

La situación actual

Para Antonieta Molina todavía hay mucho que hacer, no se puede abandonar, aunque reconoce ha bajado un poco la ayuda y la gente ha tenido que incorporarse a sus actividades de rutina se debe seguir con la ayuda, en estos momentos en la zona cero del terremoto en La Guaira, continúan las operaciones de rescate y búsqueda c con un enfoque en la seguridad y la salud pública.

La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha desplegado equipos para realizar análisis de la zona y buscar personas con vida. A pesar de la dificultad y la falta de maquinaria, los familiares y voluntarios han liderado las labores de búsqueda, enfrentando condiciones precarias y riesgos de salud. La ONU estima que más de 50.000 personas siguen desaparecidas. La comunidad internacional está comenzando a movilizarse para apoyar las tareas de búsqueda y asistencia para los damnificados.

Destaca que aun cuando todo se condensa en la zona cero en Caracas hay sectores como El Junquito donde hay situaciones difíciles con su carga de personas que requieren ser atendidas y ubicadas dentro de los parámetros de ayuda que se han implementado

Por: Ernestina Herrera

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