Emily Vera, una tachirense que salva abejas e incentiva la producción de miel

Emily Vera es una ingeniero agrónomo tachirense, originaria de la aldea El Reposo del municipio Rafael Urdaneta. En la finca de sus abuelos, un espacio turístico por obra de la naturaleza, se ha dedicado a salvar abejas, reproducirlas, cuidarlas e incentivar sus procesos para la producción de miel.

Fuente: Diario de Los Andes
Por Mariana Duque
14 de febrero 2024

En el sector El Plan de la aldea El Reposo en el municipio Rafael Urdaneta del estado Táchira está la finca Vista Hermosa, en donde Emily Vera junto a su familia tienen un paraíso ambiental y de producción, que pone de manifiesto la resiliencia y el espíritu trabajador de la mujer tachirense.

Vive con su mamá, su hija de cuatro años y su abuela de 85 años de edad, en la finca que ha sido de sus abuelos. Con apoyo de un tío y de un primo, y sus conocimientos como ingeniero agrónomo, se ha dedicado a la producción de abejas, miel, truchas, plantas, entre otros.

La abeja reina en medio de su panal. Fotos: Carlos Eduardo Ramírez

Emily es profesora de áreas técnicas en la Escuela Técnica Industrial “Pedro María Caicedo” del municipio Rafael Urdaneta. Allí maneja apicultura, producción cafetalera y pasantías. La institución envía alumnos a posadas turísticas a Caracas y ella desarrolla la estructura de pasantías.

Pero, su gran amor es el trabajo por las abejas, se identifica con ellas porque siempre están unidas, se protegen entre ellas y son productivas. “Me enamoré de las abejas, me enamoré de esto, de la naturaleza, son seres tan dóciles y tan trabajadoras, tan productoras, que dan ganas de seguir trabajando. A mi hija siempre le digo que la única herencia que le voy a dejar es esto, el conocimiento, que aprenda”, relató al Diario de Los Andes.

Emily Vera en medio de su proceso productivo. Fotos: Carlos Eduardo Ramírez
Fotos: Carlos Eduardo Ramírez

De las fincas del sector llaman a Emily para que retire las abejas de sus espacios por miedo a ser atacados o a que sean atacados sus animales. Ella se encarga de retirarlas y llevarlas para que tengan su proceso natural de producción.

“Nosotros lo que hacemos es que vamos con un porta núcleo, las extraemos y venimos las establecemos aquí. Ellas van a estar ahí por unos días y luego se pasan al más grande para que empiecen a trabajar. Ellas salen al ambiente a polinizar, a traer, recolectar y llevan hacia los panales de adentro”, relató.

La productora explica que la particularidad de las abejas es que tienen una sola reina, aunque las meliconas pueden llegar a tener una reina y al menos dos princesas. Cuando la reina ya no es productiva, cuando están alrededor de los cuatro años, el mismo hábitat de la colmena se encarga de matarla y crían a una nueva reina, introduciendo en una celda real una larva, a la cual alimentan con jalea real, que es el polen que extraen de las flores, lo mezclan en una especie de depósito que tienen al lado del estómago y las alimentan. “A ellos les conviene que esa nueva reina sea buena, que ponga bastante para que la colmena crezca”, agregó.

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