Frida Kahlo: Pintura que Trasciende

A comienzos del Siglo XX se vivía en una sociedad en la cual el centro era el hombre, Frida Kahlo se abrió paso con su arte en una época en donde no se les otorgaban reconocimientos artísticos a las mujeres, además de siempre permanecer fiel así misma y a su aspecto.
CARACAS. Magdalena Carmen Frida Kahlo fue una pintura, naturalista y feminista de comienzos del Siglo XX que se destacó por hacer pinturas narrando hechos de su propia vida. A pesar de que ya de por sí es admirable el hecho de que haya triunfado tanto en el mundo del arte para la época, también estuvo adentrado y participando activamente en el mundo político, teniendo en cuenta que era una fiel defensora del marxismo y de los derechos de los indígenas, además de que participaba activamente en política, un rol que estaba asignado casi en exclusiva al género masculino.
Sus ideales siempre estuvieron siempre fuertemente reflejados en su trabajo, siempre trató de temas polémicos con total libertad, como el aborto, la sexualidad, latencia o maternidad.
La producción artística de Frida es un ejemplo del tipo de arte que sirve como poderoso instrumento para reemplazar la angustia de una realidad hostil. El signo trágico de su existencia, marcada por la lucha contra la enfermedad, había comenzado cuando a los seis años contrajo una poliomielitis que le dejó importantes secuelas. En 1925 sufrió un grave accidente de tráfico que le fracturó la columna vertebral y la pelvis. Además de imposibilitarle tener hijos, el accidente fue la causa de numerosas operaciones futuras y de una salud siempre precaria.
Durante su tiempo en cama por el accidente, comenzó a pintar tomándose ella misma como modelo principal. Le colocaron un espejo en su cama y un carpintero le fabricó una especie de caballete que le permitía pintar estando acostada. Éste fue el inicio de una larga serie de autorretratos, tema que ocupa el grueso de su producción, de carácter fundamentalmente autobiográfico. En una ocasión afirmó: «Me retrato a mí misma porque paso mucho tiempo sola y porque soy el motivo que mejor conozco.»
Tras superar algunas graves crisis de salud, Frida mostró su agradecimiento a los médicos mediante pinturas que siguen rigurosamente las convenciones del exvoto. Muestras de ello son las obras dedicadas al doctor Eloesser y al doctor Farill
Pero no sólo la enfermedad fue causa de sus trastornos y metáfora de sus pinturas; los reveses de su vida afectiva también fueron tematizados en cuadros que constituyen depuradas síntesis simbólicas.
En sus últimos años sufrió mucho por su salud, tuvieron que amputarle la pierna por una infección y estaba sumergida en una depresión muy grave. Dejando atrás un legado importante muere el 13 de julio de 1954.
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