Hedy Lamarr: Revolución Tecnológica

A comienzos del Siglo XX el mundo estaba sumergido en gran disconformidad y el gran conflicto bélico involucrando a todo el mundo, la Primera Guerra Mundial fue la gota que rebosó el vaso, pero hubo personas que luchaban contra estos regímenes que oprimían la libertad de la gente.

CARACAS. Hedwig Eva Maria Kiesler o mejor conocida como Hedy Lamarr, nació el 9 de noviembre de 1914 en Viena, Austria. Desde muy pequeña le interesó la mecánica de los objetos y como era su funcionamiento, siempre tuvo curiosidad en el cómo se creaban.

De pequeña le interesó mucho la química, pero debido a que la situación con las mujeres en la época era muy precaria no podían cumplir ningún papel político, público o científico, por lo que no pudo aprovechar ese sueño de desarrollarse más en esa área y tuvo que recurrir a otra de sus cualidades. Su belleza que muy pocas personas pasaban desapercibida.

En el año 1933 empezó su carrera de actriz con la película “Éxtasis” que causó bastante revuelo por ser la filmación con el primer orgasmo en pantalla. Hitler tuvo que prohibir su proyección en Alemania debido a el origen judío de Lamarr.

Al mismo tiempo se casó con el que se consideraba el Henry Ford de Austria, Friedrich Mandl, un comerciante de armas que suministraba material a los alemanes. Ella asistía a las reuniones de su esposo como acompañante y lograba tomar notas mentales sobre todo lo relacionado con la carrera armamentista alemana.

Luego de sufrir la muerte de su padre esta huye a Inglaterra sin su esposo y le ofrecen un contrato de cine en Hollywood. Mientras grababa sus películas, esta se sumergía en sus inventos, uno de sus primeros fue el rediseño de las alas de los aviones y posteriormente ante el poderío alemán, comenzaría a ayudar a las tropas británicas mejorando su comunicación radial de los submarinos que siempre resultaban derrotados ante la supremacía alemana.

¿Cómo podía hacer que las comunicaciones por radio fueran seguras para que los submarinos no fueran interceptados por los torpedos alemanes? Fue entonces cuando dio con la antesala del salto de frecuencia, un sistema de comunicación secreto para evitar interferencias y hacer posible los misiles teledirigidos. Inspirado en la caja mágica de Philco el mando a distancia Antheil materializó la idea de Lamarr y la patentaron en 1942.

En 1962 su patente se usó por primera vez en la crisis de los misiles de Cuba, y más tarde en Vietnam. También tuvo un papel predominante en el sistema estadounidense de defensa por satélite (Milstar), hasta que en la década de 1980, el sistema de espectro expandido vio sus primeras aportaciones en ingeniería civil.

A partir de aquí, con la irrupción de la tecnología digital, el salto de frecuencia permitió implantar la comunicación de datos por Wifi. También hace posible tener una conversación por teléfono móvil en una habitación en la que hay otro móvil, conectar por Bluetooth dos dispositivos o que un móvil reciba coordenadas GPS de un satélite.

No fue hasta 1997 cuando le reconocieron junto a Antheil de forma oficial su invento, cuyo valor de mercado se estima actualmente en 30.000 millones de dólares. Según la ley de patentes de Estados Unidos, un inventor dispone de los seis años posteriores al vencimiento de su patente para reclamar su compensación económica. Hedy no lo sabía.

Lamarr murió en enero del año 2000 en Florida, sin saber que su patente hará que los coches autónomos del futuro nos permitirán ver una de sus películas mientras somos conducidos a nuestro próximo destino.

Loading

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *