La científica que colecciona cerebros antiguos

Busca descifrar por qué pueden perdurar hasta miles de años

(19 agosto 2025) Alexandra Morton-Hayward ha reunido una vasta colección de cerebros antiguos, algunos con hasta 8.000 años de antigüedad.

Ella ha convertido uno de esos cerebros en un objeto preciado. Es un cerebro al que apodó «Rusty» («aherrumbrado»). El cerebro, encogido y de color rojizo, se ve pequeño acurrucado en los guantes de la experta.

Morton Hayward es antropóloga forense e investigadora postdoctoral en la Universidad de Oxford, donde cuida en dos neveras ejemplares extraordinarios.

La científica ha reunido una colección de más de 600 cerebros antiguos de distintas partes del mundo, algunos con hasta 8.000 años de antigüedad. «No conozco otra colección mayor», señaló.

El cerebro suele descomponerse rápidamente tras la muerte. ¿Cómo es posible entonces que se hayan encontrado en sitios arqueológicos cerebros que no sucumbieron a ese proceso de degeneración?

Es un misterio que desconcierta a los científicos y que Morton-Hayward intenta desentrañar. La respuesta, asegura, podría ayudar a estudiar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.

Pero la primera vez que Morton-Hayward vio un cerebro humano no fue en un laboratorio.

La primera impresión

Trabajaba en una funeraria, y había interrumpido sus estudios debido a una dolorosa afección que sigue marcando su vida y se origina en su propio cerebro.

En ausencia de embalsamiento o congelación, el cerebro suele descomponerse rápidamente 

Ella tuvo la afección más dolorosa conocida por la humanidad. Morton-Hayward estudiaba arqueología en la Universidad de St. Andrews en Escocia cuando comenzó a padecer dolores de cabeza insoportables.

«Recuerdo que lloraba mucho, no solo de dolor, sino también de confusión. No entendía por qué me pasaba eso que me estaba arruinando la vida«, relató .

La joven debió abandonar la universidad, volvió a vivir con sus padres y procuró una sucesión de empleos, incluyendo un trabajo en una funeraria.

Los médicos, que durante años no hallaron una causa para su enfermedad, finalmente le diagnosticaron una afección llamada cefalea en racimos, un tipo de dolor de cabeza marcado por episodios o racimos intensos que suelen durar entre 30 y 60 minutos. Según un estudio de 2020, la cefalea en racimos es la afección más dolorosa conocida por la humanidad: se califica con un 9,7 en una escala de dolor del 0 al 10.  Fue esa situación personal la que le llevó a su colección de cerebros única en la historia.

    Por: Ernestina Herrera
    ernestinah@gmail.com

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