La IA recibe su pinkwashing: vienen por las usuarias mujeres

(27 julio 2026) Mientras que las grandes empresas de IA se ven asediadas por una percepción más consciente y crítica sobre los riesgos e impacto de sus tecnologías, cada vez más corporaciones como Meta, Google, Claude y Open IA invierten en lo que se está dando en llamar “Girlbossification of AI”. Si los recientes abucheos a CEOs en discursos de graduación —una encuesta reciente del New York Times ya consiga que el 47% de los jóvenes entre 18 y 29 años considera como algo muy malo la adopción de IA—, el aumento de leyes contra los data centers y el crecimiento de movimientos Anti-AI en todo el mundo no fueran suficiente evidencia de que no todos quieren o necesitan incorporar IA a sus vidas, ahora vienen por las usuarias mujeres.
Así en una clara acción de pinkwashing que ya lleva algunos meses, las empresas han invertido en campañas de comunicación con mujeres de negocios, influencers de moda y belleza, actrices conocidas, e incluso en desafíos virales orientados a capturar la atención de su más preciado target: las mujeres educadas, profesionales y con movilidad social.
Porque si bien el segmento de más rápida adopción de estas tecnologías es actualmente el masculino, como explican especialistas como la periodista de tecnología Taylor Lorenz, el público femenino suele ser el responsable de volver exitosa, culturalmente relevante y lucrativa mucha de la tecnología que hoy usamos de forma ubicua (desde las redes sociales a los iPhones). A su vez, pese a estar subrepresentadas en roles dentro de las STEM, las mujeres hoy tienen un gran poder de consumo como tomadoras de decisión en los hogares (son la mitad de la población estadounidense y según Forbes controlan o influyen en el 85% del gasto de los consumidores).
“Para entender el alcance de esto tenemos que verlo dentro del contexto geopolítico de desarrollo de la IA, el temor a la explosión de esa burbuja económica y un desesperado lavado de imagen frente al creciente sentimiento anti-AI”, contextualiza Micaela Mantegna, especialista en Neurotech y AI Ethics. “En lo geopolítico, se inserta en una carrera de dominación global con China como principal oponente. En las redes se vió una ola de posteos de influencers de “lifestyle” pagadas para destacar en videos de contexto doméstico las “bondades de la IA estadounidense”, pero detrás de estas campanas de astroturfing -una práctica de manipulación que simula un apoyo popular espontáneo, imita movimientos sociales legítimos- hay think tanks “pro-AI” como “Build American AI” o “Leading the Future”, financiadas por Palantir, OpenAI y otros».
La vieja retórica del miedo
¿Cómo son estas narrativas y quiénes las están impulsando? Algunas de las caras visibles incluyen a Mel Robbins, la abogada convertida en influencer de empoderamiento, Emma Grede, la directora ejecutiva de Good American, empresa vinculada a las Kardashian, y hasta actrices archiconocidas como Reese Witherspoon y Gwyneth Paltrow (que llevó a un ex-Palantir y actual dueño de una empresa de IA para redes militares a su podcast), hoy también reconvertidas en emprendedoras e influencers.
Con discursos que capitalizan el marketing del miedo en que basan gran parte de su estrategia comunicacional las grandes tecnológicas (cosas del orden: la IA es inevitable, adáptate o perderás tu lugar en el mercado de trabajo), no hay que ser un genio para darse cuenta las falencias del discurso, ni tampoco para descubrir los vínculos de poder e intereses que se tejen detrás de estos discursos aparentemente objetivos y bondadosos.
Robbins colabora con Copilot de Microsoft y fue muy criticada por animar a las mujeres a introducir su información financiera privada, incluidos sus extractos bancarios, en Copilot; y tanto la ejecutiva Sheryl Sandberg (ex-Meta) como la CEO de Bumble Whitney Wolfe Herd (ex-Tinder), tienen historias por demás polémicas trabajando codo a codo con y por los intereses de las tecnológicas. Sumado que ahora Bumble va a sumar IA a su app de citas. ¿Casualidad o causalidad?
Instalar la idea de la inevitabilidad de la inteligencia artificial no solo es una postura falaz —siempre podemos elegir no usarla—, sino que no habilita lecturas críticas sobre el estado de situación respecto a cómo se piensa, desarrolla y comercializa, y además permite que los ideólogos se laven las manos con sus impactos. Tampoco es casualidad que estos discursos vengan sobre todo de CEOs, tecnócratas, Silicon Valley y todos los que se benefician de una incorporación masiva y la explotación de nuestros conocimientos y datos sensibles.
Pero lo más insólito es que se ensayen argumentos pretendidamente feministas que plantean que esto podría ser el gran factor de igualdad, “brindando a las mujeres el apoyo, la eficiencia y la confianza que los sistemas anteriores no han logrado”, cuando con o sin IA la brecha sigue siendo estructural y el machismo sistémico. El razonamiento es doblemente absurdo ya que son estas mismas tecnologías las que dentro del desplazamiento de mano de obra calificada que perjudica a todos los trabajadores, sin importar el género, son las mujeres las que peor salen paradas; entre otras cosas porque son quienes trabajan en empleos rutinarios y fácilmente automatizables, son las peores pagas, minoría en sectores de tecnología, y además, las que llevan la carga de las tareas domésticas y de crianza.
Y esto sin mirar siquiera todos los otros sentidos en los que esta tecnología está siendo dañina para las mujeres. “Las contradicciones son evidentes, querer seducir a un público que se ve afectado desproporcionadamente por la IA. Desde deepfakes hasta bombardeo visual, la IA contribuye a la cosificación y alienación de las mujeres. Las “influencers virtuales” elevan el mandato de la belleza a límites inhumanos. Peor aún, detrás de muchas de estas cuentas hay varones, manipulando la imagen femenina como objeto de consumo. El círculo se completa con cuentas predatorias, como “influencers políticas”, que contribuyen a convalidar las visiones misóginas de la manosfera”, sigue Mantegna.
“La nueva ambición no es seguir alcanzando nuevas metas, sino aferrarse a lo que ya se tiene”, explica la periodista Angelina Chapin en una crítica. El viejo y conocido status quo. En suma, el mensaje no se centra solo en que la IA puede ayudar a las mujeres “a tenerlo todo” (por eso apuntan a las amas de casa y madres colapsadas), pero también en que podría ayudarlas a no retroceder. Algo que a todas luces estamos haciendo en esta era post-DEI, anti-feminista y de proyectos políticos ultra conservadores, si creemos que los techbros están de nuestro lado.
Fuente: El País
Por: Laura Marajofsky
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