La OMS impulsa los anticonceptivos masculinos para “aliviar la carga desproporcionada” que recae sobre las mujeres
Un 75% de las parejas de cuatro países de ingresos medios y bajos está dispuesto a probar estos métodos. La Organización Mundial de la Salud fija criterios para desarrollar productos seguros, reversibles y asequibles, aunque los más avanzados tardarán al menos cinco años en llegar al mercado

(El País/ 22 septiembre 2026) La planificación familiar debe ser una responsabilidad compartida y, para eso, será necesario que las farmacéuticas desarrollen anticonceptivos para hombres que sean eficaces y seguros, que se puedan adquirir fácilmente y a costes asequibles y cuyos efectos sean reversibles. Con estos requisitos, publicados este martes en el primer documento guía sobre anticoncepción masculina, la Organización Mundial de la Salud (OMS) da un decisivo espaldarazo a los nuevos desarrollos farmacéuticos que controlen la producción, funcionamiento o el transporte de los espermatozoides para evitar los embarazos no deseados. La institución sostiene que producir nuevos métodos para ellos ―además del condón o la vasectomía― tiene “una importancia fundamental” para ampliar las opciones que permitan elegir la maternidad o la paternidad y “aliviar la carga [de planificación hormonal] que recae de manera desproporcionada sobre las mujeres”.
El doctor James Kiarie, jefe de la Unidad de Anticoncepción y Atención a la Fertilidad del Departamento de Salud Sexual y Reproductiva e Investigación de la OMS, defiende que este es un esfuerzo que “mejoraría la igualdad de género”. Además, sostiene que “su disponibilidad abordaría las razones más comunes para dejar de utilizar anticonceptivos: los efectos secundarios o las preocupaciones por la salud”.
La Iniciativa de Anticoncepción Masculina, una organización que apoya el desarrollo de medicamentos no hormonales, calcula que algunos de los primeros productos, como los obstructores de vasos que transportan los espermatozoides o algunas pastillas podrían tardar en salir al mercado, por lo menos, unos cinco años. Actualmente, el método con más avances es uno hormonal que combina la testosterona con un progestágeno para interrumpir la producción se células sexuales y que, actualmente, está en ensayos fase 2b, que evalúan la eficacia y la seguridad. No obstante, aún le quedan los ensayos clínicos de fase 3 y el seguimiento de fase 4.
La OMS, con el nuevo documento guía publicado este lunes, que técnicamente se conoce como un perfil de producto objetivo (TPP, por sus siglas en inglés), pretende “orientar e incentivar la investigación y el desarrollo en este ámbito concreto”, como explica Kiarie por correo electrónico. Este TPP es el primero en su tipo y servirá para que investigadores, desarrolladores de medicamentos, expertos en salud pública, organismos reguladores, donantes y organizaciones internacionales tengan parámetros comunes para avanzar en el desarrollo de nuevas pastillas, inyecciones, geles o implantes subdérmicos para los hombres. Kiarie agrega que las directrices servirán “como base para los debates con las autoridades reguladoras nacionales” para que haya consenso sobre “qué es un producto adecuado”. También evitará “divergencias y esfuerzos duplicados”.
La disponibilidad de más opciones para los hombres aumentaría la proporción de parejas que recurren a métodos masculinos y mejoraría la igualdad de géneroJames Kiarie, jefe de la Unidad de Anticoncepción y Atención a la Fertilidad del Departamento de Salud Sexual y Reproductiva e Investigación de la OMS
Los lineamientos son orientativos y no determinarán si un anticonceptivo puede salir o no al mercado, pero sí marcan un estándar para que los nuevos métodos tengan una alta efectividad (de entre el 90% y 93%, como mínimo) y que se puedan adquirir a precios asequibles.
Por ejemplo, recomiendan que los métodos que interrumpan la espermatogénesis ―el proceso porque el que se forman los espermatozoides y que tarda entre 60 y 80 días― o los que inhiban las funciones de las células sexuales del hombre cuesten entre 5 y menos de 30 dólares al mes (entre 4 y 26 euros). También sugieren que un método de obstrucción de los conductos, mediante un gel inyectable o píldoras, cueste la mitad de lo que vale una vasectomía y sí garantice ser reversible. La OMS nota que en países de bajos y medianos ingresos, menos del 0,1% de los hombres opta por el procedimiento quirúrgico para no tener hijos.
De acuerdo con la OMS, el 48% de los embarazos no son planificados o deseados y, de estos, el 60% termina en aborto. Si la interrupción de la gestación se hace de forma irregular y sin supervisión profesional, especialmente en países con legislaciones restrictivas, pone en riesgo la vida de la mujer. Por eso, la organización sostiene que ampliar la oferta de anticonceptivos eficaces reduce la mortalidad materna, neonatal e infantil.
Hay demanda en todo el mundo
La OMS argumenta que hay demanda suficiente y cita datos de un reciente estudio de varias agencias de la ONU que encontró que más del 75% de las parejas de cuatro países de ingresos medios y bajos estarían dispuestas a probar anticonceptivos masculinos.
Este estudio publicado esta primavera en la revista Contraception aplicó una encuesta en en Ghana, Togo, Marruecos y Colombia y que encontró que las principales razones que motivaban a los hombres a tomar anticonceptivos era prevenir el embarazo, evitar el uso de preservativos y compartir la responsabilidad de la planificación familiar con su pareja femenina. El 85% de las mujeres dijo que confiaban en que fuera él quien llevara la responsabilidad de utilizar un anticonceptivo. De acuerdo con Kiarie, los cuatro países encuestados presentaban contextos sociales y culturales diversos en cuanto a situación socioeconómica, urbanización, afiliación religiosa, prevalencia anticonceptiva y niveles de educación. Incluso así, destaca, “se observaron altos niveles de aceptación en los cuatro países”. “Esto sugiere que los métodos serán aceptables a nivel mundial”, añade.
Esta se ha debido a la percepción de que no existe potencial de mercado y de que los hombres no utilizarían estos métodos y sus parejas no confiarían en que los hombres se responsabilizaran de la anticoncepción.
James Kiarie, jefe de la Unidad de Anticoncepción y Atención a la Fertilidad del Departamento de Salud Sexual y Reproductiva e Investigación de la OMS
Esta encuesta dio resultados similares a otra que se publicó en 2024 y que demostró que el 61% de los encuestados de Bangladés, Vietnam, Kenia, Nigeria, República Democrática del Congo, Costa de Marfil y Estados Unidos estaban interesados en probar métodos para hombres en cuanto salieran al mercado.
No obstante, la llegada de un nuevo anticonceptivo masculino ―más allá del condón o la vasectomía― no será inmediata: las investigaciones y ensayos llevan más de 50 años. Kiarie explica que uno de los mayores retos es la falta de financiación. “Esta se ha debido a la percepción de que no existe potencial de mercado y de que los hombres no utilizarían estos métodos y sus parejas no confiarían en que los hombres se responsabilizaran de la anticoncepción”, afirma, pero insiste en que los datos más recientes han demostrado lo contrario.
Por: Ana Puentes
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