La trampa de la expectativa venezolana| Por: Jaqueline Nuñez
“La esperanza es un buen desayuno, pero una mala cena” Francis Bacon

(6 abril 2026) Esta brecha entre la expectativa y la realidad no es solo un fenómeno económico; es un síntoma de una sociedad que intenta operar sobre estructuras de arena.
La prudencia no es pesimismo, es un ejercicio de supervivencia estratégica.
Mientras el mercado inmobiliario se tasa en base a un futuro que no termina de aterrizar, el mercado interno, el que sostiene el día a día, se asfixia en un entorno de precios irreales.
La «viveza criolla», alimentada por este espejismo de bonanza inmediata, distorsiona aún más una estructura de costos que ya es inalcanzable para la mayoría. No se trata de negar la posibilidad de un cambio a largo plazo, sino de reconocer que las familias no viven en el largo plazo, con suerte en el presupuesto de la semana.
Hacia una resiliencia basada en hechos
Para quienes seguimos aquí, entregando currículos y diseñando proyectos que parecen caer en el vacío, el reto es doble: debemos navegar la incertidumbre política sin permitir que las falsas expectativas nublen nuestro juicio financiero.
El cierre de esta brecha no vendrá de un discurso o de un cambio de actores, sino de la reconstrucción de una confianza que se sostenga en hechos tangibles, no en promesas de inversión.
Debemos dejar de esperar a que «todo se arregle» como un evento mágico y empezar a exigir condiciones y seguridad jurídica que en serio abra las puertas a empresas no petroleras, que ofrezcan empleos reales y bien remunerados
La esperanza puede ser el motor, pero solo la realidad económica es la que, al final del día, nos permite sentarnos a cenar.
Claro, que es agradable, escuchar en todas las conversaciones: “cuando todo se arregle”, en esa expectativa, van en aumento los servicios básicos, la canasta básica, los repuestos y hasta la gasolina.
Esta narrativa de cambio que nos lleno de esperanza en enero ya comenzó a disiparse como otras tantas veces, ese discurso “Venezuela será rica”, bien que nos lo creímos, seguramente si sucederá, a largo plazo con la recuperación de la industria petrolera, solo que, a corto y mediano plazo, seguimos con la pre misa diaria de sobrevivir.
El cambio de régimen es indispensable para que la libertad sea verdadera y no una sensación a medias.
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