Los rojos usurpadores y el corona virus o… Batman, Superman y Pinki y Cerebro

Karin van Groningen

Quince días de retraso. Ese es el problema. Esos quince días de retraso. Quince días en los que el enemigo se desplaza de un cuerpo a otro… Invade, a su antojo… Al modo de los rojos usurpadores tropicales. Invade a su antojo… al modo de los ocupas hispánicos. Pero este enemigo ha aprendido a ser sigiloso. El corona virus no usa grandes altavoces. Ni las ya deshilvanadas frases gastadas. Fórmulas mágicas descocidas de tanto manoseo y de tanto choque estrepitoso con una realidad que se impone.

Este enemigo invade silenciosamente ¡Peligrosamente! Entra furtivamente y, como todo ente maligno, anida en el cuerpo invadido. Se reproduce en él, rápidamente. Forma ejércitos multitudinarios que, con premura, son enviados al exterior con el mismo propósito invasor. E invade. Logran apoderarse de cada vez más cuerpos, condenados a muerte según su edad. O su condición de salud. O de la disposición de recursos médicos y sanitarios en los hospitales. Las señales de la siniestra apropiación aparecen quince días después de la violación inicial. Temible fuerza invasora.

No hay poder en el universo que se le imponga. Batman, que ya no es tan joven, está en la baticueva en cuarentena. Superman huyó al polo norte creyendo erróneamente que el frio mata al enemigo. Ahora el mundo entero podrá entender a los venezolanos… No hay poder en el universo que se le imponga a este enemigo invasor ¡Qué horror!… Pero lo cierto es también, que no hay poder en el universo que se le imponga al enemigo invasor, más allá de ese que proviene de su propia ineptitud. Y es que la fuerza invasiva es de una naturaleza tan violenta, que destruye el cuerpo invadido que habita y parasita. Destruye sus headquartes. Destruye su propio hogar.

Como los rojos usurpadores. Allí está su “talón de Aquiles”. Su debilidad está en su ineptitud para mantener el cuerpo invadido y perdurar -gobernar el mundo-, como era la ilusión de Pinki  y Cerebro ¡Aislarlo, es acabar con el enemigo! Se consume a sí mismo. Tardíamente actuó Trump, dicen los demócratas en los EUA. Lo acusan de haber permitido que el corona virus avanzara y que sus ejércitos moleculares invadieran millones de cuerpos a su placer. Que sus consecuencias están aún por verse, dicen. Que los próximos días estarán cargados de noticias devastadoras. Y probablemente, tienen razón. Está por verse… Pero no se le puede acusar de haber dejado avanzar al invasor rojo que ha azotado a Venezuela, a Latinoamérica y a España desde hace ya tanto tiempo. Trump lo ha ido acorralando. Lo ha ido aislando ¿Morirán ambos víctimas de su propia ineptitud para sobrevivir? 

Karin van Groningen
Twitter: @KarinvanGroning
Correo: kavege@gmail.com

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