Por primera vez, las mujeres mayores de 55 años que trabajan en Navarra rozan las 30.000
La Fundación Adecco ha presentado el 9º informe #EmpleoParaTodas: la mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral

Fuente: DIARIO DE NAVARRA
A punto de cumplirse dos años del estallido de la pandemia mundial y próximos al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la Fundación Adecco ha presentado el 9º informe #EmpleoParaTodas: la mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral, un análisis que basa sus conclusiones en la interpretación de los resultados de la Encuesta de Población Activa del IV Trimestre de 2021, junto a la consulta de otras fuentes de referencia. Este trabajo se ha realizado con la colaboración de seis empresas y entidades comprometidas: Unicaja Banco, Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana, Fundación IVI, Allianz Seguros y Reaseguros, Aqualia y Hutchinson.
LAS NAVARRAS SÉNIOR «DAN LA CARA» EN LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA
En 2021, las mujeres mayores de 55 años que trabajan en Navarra han alcanzado cifra récord y casi rozan las 30.000 (28.500). Con ello, “las sénior” ya representan el 21% del total de la fuerza laboral femenina en Navarra, frente al 13% que suponían en 2011.“La mujer sénior está adquiriendo un protagonismo creciente en el mercado laboral de Navarra. En primer lugar, por cuestiones demográficas, teniendo en cuenta que la región alcanza cada año un nuevo máximo histórico de envejecimiento, que el año pasado se situó en 124% (124 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16). Por otra parte, en plena pandemia, 3.500 mujeres sénior que no trabajaban, han decidido incorporarse al mercado laboral de Navarra, ya sea para apoyar economías domésticas resentidas, demostrando con ello su incuestionable papel para superar esta crisis, o porque han tenido responsabilidades familiares a lo largo de su vida y es ahora cuando se ven más liberadas y con posibilidades de aportar su talento al mercado laboral. Sea como fuere, la mujer sénior constituye una pieza clave para la sostenibilidad de la economía y urge deshacerse de los prejuicios y estereotipos que siguen afrontando en su búsqueda de empleo», declara Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.En este sentido, el directivo alerta de las barreras adicionales que encuentran las mujeres sénior en su acceso al empleo, tras muchos años en la misma empresa o cuando deciden incorporarse por primera vez, o tras largos periodos de inactividad, al mercado laboral. “Urge reforzar las políticas activas de empleo para que podamos movilizar las competencias y capacidades de las mujeres sénior hacia los sectores que hoy tiran del empleo como el sanitario, el logístico o la actividad administrativa, así como dotarles de las habilidades necesarias para superar la brecha digital”, destaca Francisco Mesonero.Actualmente, se contabilizan cerca de 1000 desempleadas mayores de 55 años en Navarra. Todas ellas encuentran dificultades añadidas en su búsqueda de empleo.
PROPUESTAS PARA LA INCLUSIÓN LABORAL DE LA MUJER SÉNIOR
En el informe, la Fundación Adecco expone algunas propuestas para favorecer el empleo de la mujer sénior.
-Conocer dónde está la oferta de empleo. La pandemia ha ocasionado un flujo de actividad de unos sectores a otros y, en muchos casos, las desempleadas sénior no encuentran oportunidades laborales en su sector de procedencia. En este marco, estar al tanto de las actividades que hoy tiran del empleo puede ser de gran ayuda para que las mujeres sénior encuentren una oportunidad profesional con mayor rapidez. Algunas áreas con alta demanda en estos momentos son la logística (requiere perfiles como preparadores de pedido, repartidores, transportistas…), el sector sociosanitario o el área de servicios, en posiciones como teleoperador u operario de limpieza.
-Ser flexible. El mercado laboral cambia a gran velocidad y prima la flexibilidad. Las desempleadas deben ser conscientes de que, quizás, encuentren un trabajo que no se adapta completamente a su perfil profesional. Asimismo, es importante practicar la apertura a otras opciones como la movilidad geográfica, el empleo por cuenta propia y otras fórmulas que, quizás, no se contemplaban en el planteamiento inicial.
-Formarse o acreditar las competencias: los certificados de profesionalidad. Es frecuente que las desempleadas sénior cuenten con una experiencia laboral que les ha permitido adquirir los conocimientos y competencias necesarios para un puesto de trabajo. Sin embargo, carecen de una titulación que las avale como profesionales y, hoy en día, es solicitada por la mayoría de las empresas. Es por ello fundamental acreditar las competencias, a través de los certificados de profesionalidad emitidos por el SEPE y que tienen validez en todo el territorio nacional. En caso de que no sea posible, la formación, en las áreas estratégicas para el puesto de interés, es la mejor vía para acceder a los mismos.
-Entrenar las competencias digitales: la marca personal. Internet se ha convertido en la gran ventana al mundo laboral y casi cualquier puesto de trabajo exige intuición tecnológica. Es imprescindible que la mujer sénior supere la barrera tecnológica y esté presente en los canales digitales, utilizando y optimizando las técnicas de búsqueda de empleo online (redes sociales como LinkedIn) y construyendo una marca personal que multiplique sus posibilidades profesionales.
-Poner en valor las soft skills. Más allá de las capacidades intelectuales, las empresas valoran cada vez más las habilidades blandas. Huyendo de estereotipos, las mujeres sénior tienden a ver reforzadas skills como la madurez, la experiencia, el control emocional, la templanza o la tolerancia estrés. Es importante identificarlas y ponerlas en valor en los procesos de selección.
-Apostar por el currículum funcional. La mujer sénior suele tener experiencia, pero no siempre es reciente en el tiempo. Por ello es preferible que, en lugar de ordenar las experiencias profesionales por fecha, poniendo al descubierto que el último trabajo fue hace mucho tiempo, se agrupen los empleos por sectores, haciendo hincapié en la formación académica y motivaciones personales.
-Voluntariado. Es una práctica en auge, muy valorada por los seleccionadores. Si bien es cierto que en la era COVID-19 el contacto presencial se ha restringido, existen opciones de voluntariado telemático u online, mediante el que las desempleadas pueden entrenar habilidades como la comunicación, la empatía o la asertividad, a la vez que cooperan con la comunidad local y mejoran su perfil profesional.
-Networking. Las relaciones sociales son uno de los grandes vehículos para conseguir oportunidades profesionales. De hecho, el 80% de las ofertas de trabajo no llega a publicarse, porque se cubre directamente a través de recomendaciones de personas de referencia.
-Es importante invertir tiempo en la elaboración de una agenda de contactos estratégicos, que ayude a las mujeres sénior a acceder a ofertas de empleo adecuadas a su perfil profesional. LinkedIn supone una gran plataforma para nutrir esta red de contactos y sacar el mayor provecho de la misma.
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