Un estudio que duró 7 años sabe los pasos que son beneficiosos para las mujeres a partir de 60

Después de 7 años siguiendo los hábitos de casi 6000 mujeres, la Universidad de Buffalo ha reducido las exigencias de pasos diarios que necesitan las mayores de 60 años para reducir el riesgo de mortalidad.

Fuente: Telva
Por: Laura Rodrigáñez
23 de julio 2024

Caminar es un ejercicio aeróbico que nos ayuda a mantenernos activos el mayor tiempo posible al cabo del día. Al alcance de todo el mundo y con múltiples beneficios para la salud, basta saber cuánto hay que caminar al día para obtener ventajas para nuestra salud. Pero, como en todo, depende de la condición física de cada cual y otras muchas variables, como la edad. Y es que a partir de la madurez se suelen reducir las exigencias deportivas, porque en esa etapa aparecen más contratiempos de salud. Dolor articular, reducción de la masa muscular, descalcificación de huesos… La evidencia científica señala que el ejercicio es la mejor medicina contra los conocidos achaques vinculados al envejecimiento, pero cuando no existe el hábito adquirido con anterioridad, es muy difícil aumentar la exigencia.

Los expertos en longevidad, en cambio, dudan que se deba reducir la práctica de ejercicio con la edad. Es más, abogan por aumentar los entrenamientos de fuerza a medida que cumplimos años porque ellos son los que evitarán el deterioro musculo esquelético. Así que en lugar de dejarnos llevar por los años y movernos menos con la edad, deberíamos apostar por lo contrario, al menos, en términos de fuerza. Quizá si deberíamos replantearnos las prácticas de mayor impacto, donde -en líneas generales- se definen las prácticas aeróbicas. Pero teniendo en cuenta que la práctica aeróbica es tan importante para nuestra salud como la anaeróbica, caminar se presenta como una excelente elección respetuosa con nuestras articulaciones y suelo pélvico. Y tampoco hay que darse infinitas caminatas para beneficiarse de la reducción del riesgo de mortalidad.

CUÁNTOS PASOS HAY QUE DAR A PARTIR DE LOS 60 AÑOS

Un reciente estudio publicado en la revista JAMA Cardiology llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de Buffalo en Estados Unidos ha querido determinar cuántos pasos son necesarios para reducir el riesgo de mortalidad en las mujeres maduras y tras monitorizar la actividad física de casi 6000 mujeres mayores de 63 años han reducido notablemente la exigencia de 10.000 a 3.600 pasos.

Además de que caminar ayuda a quemar calorías, mejora la salud respiratoria, la calidad del sueño y el estado de ánimo, dedicar unos minutos al día a caminar se traduce en menor riesgo de insuficiencia cardíaca. Es decir, que caminando menos de 4000 pasos al día evitamos que se estrechen o bloqueen las arterias que conducen el oxígeno y, por tanto, se den menos accidentes cardiovasculares, principal causa de muerte entre las mujeres.

En el estudio, un cohorte de 5951 mujeres mayores de 63 años consintieron que monitorizasen su actividad física y aquellas que realizaban 70 minutos de ejercicio no intenso a través de actividades tales como las tareas domésticas (limpieza, cuidado de personas dependientes…) presentaron un 12% menos de posibilidades de enfermar su sistema circulatorio, lo que reafirma la importancia de mantenerse activas a lo largo del día. Aunque los datos más reveladores fue el 16% de reducción en el riesgo de accidente cardiovascular con 30 minutos de ejercicio moderado a vigoroso, o lo que es lo mismo, a caminar a un ritmo normal o, lo que es lo mismo, a un registro de 3600 pasos diarios que es la media que detectaron en la muestra que obtuvo beneficios para su salud.

Del estudio de la Universidad de Buffalo se puede deducir que caminando a un paso normal 3600 pasos al día se reduce el riesgo de insuficiencia cardíaca un 26%, pero también se pudo certificar el daño que produce el sedentarismo porque por cada hora y media de sedentarismo el estudio determinó un aumento del 17% de insuficiencia cardiaca.

A QUÉ HORA HAY QUE SALIR A CAMINAR

Un estudio reciente dirigido por Paul J. Arciero y publicado en Frontiers in Physiology señala que el momento del día en que se realiza actividad física es crucial para maximizar sus beneficios. En ese estudio, donde se analizó a 56 adultos sanos divididos en grupos de género que caminaban por la mañana y por la tarde durante 12 semanas, se vio que los hombres encontraban mayor beneficio en las caminatas vespertinas con mejoras notables en los niveles de colesterol y la presión arteria. Las mujeres, en cambio, obtenían mayores beneficios en las caminatas matutinas, concretamente consiguiendo reducciones significativas en la grasa corporal y la presión arterial andando entre las 6.30 y 8.30 de la mañana.

«La elección de la hora para caminar puede personalizarse según las necesidades individuales y los resultados deseados», señala el farmacéutico Alfredo Carpintero Angulo. «Este estudio es fundamental porque nos ayuda a entender cómo el ejercicio programado puede ser utilizado como una herramienta terapéutica más efectiva». En este sentido, lo más importante es encontrar una regularidad para poder destinar al menos 30 minutos al día a caminar ya que esa constancia combinada con una dieta adecuada y una rutina de fuerza nos puede permitir vivir más tiempo y de calidad.

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