Andrea Celis, abogada: «Niños sobrevivientes en riesgo por abusos, entre ellos el sexual»
Para la abogada y profesora universitaria en situaciones como estas las poblaciones vulnerables: niños, niñas y adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidades físicas o cognitivas, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas deben tener toda la protección del Estado.

(18 julio 2026) La abogada y profesora universitaria Andrea Celis advierte en los riesgos que existen en los 3,9 millones de niños, niñas y adolescentes, que de acuerdo a cifras del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), viven en las zonas afectadas por los poderosos terremotos de magnitud 7,5 y 7,2 que sacudieron Venezuela el 24 de junio pasado.
Dice Celis que en el contexto de una catástrofe natural como la del pasado 24 de junio, todos sin distinción de edad, sexo, raza o cualquier otra condición estamos expuestos a los riesgos en nuestra integridad y en la vulneración de nuestros derechos.
– ¿Cuáles son las responsabilidades del Estado en una catástrofe como ésta?
-. El Estado tiene el deber fundamental de garantizar los derechos humanos antes, durante y después de una catástrofe natural. La crisis derivada de un contexto como el actual, exacerba las ya existentes desigualdades estructurales, por lo que la respuesta humanitaria debe priorizar la protección a la vida, la salud, la alimentación y la no discriminación, con enfoque en poblaciones vulnerables: niños, niñas y adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidades físicas o cognitivas, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
Dice la abogada y profesora universitaria que “se exacerba las ya existentes desigualdades estructurales, por lo que la respuesta humanitaria debe priorizar la protección a la vida, la salud, la alimentación y la no discriminación, con enfoque en poblaciones vulnerables”:
Añadió que en los refugios por ejemplo en la mayoría de los casos, no existen baños diferenciados por sexo, una situación que incrementa considerablemente los riesgos de abuso y violencia sexual.
. ¿Son normales esta crisis que afloran después de una catástrofe como la ocurrida en Venezuela ?
-En el contexto de una catástrofe natural como la del pasado 24 de junio, todos sin distinción de edad, sexo, raza o cualquier otra condición estamos expuestos a los riesgos en nuestra integridad y en la vulneración de nuestros derechos. El Estado tiene el deber fundamental de garantizar los derechos humanos antes, durante y después de una catástrofe natural. La crisis derivada de un contexto como el actual, exacerba las ya existentes desigualdades estructurales, por lo que la respuesta humanitaria debe priorizar la protección a la vida, la salud, la alimentación y la no discriminación, con enfoque en poblaciones vulnerables: niños, niñas y adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidades físicas o cognitivas, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
Marco regulatorio y legal a favor de estos niños
Bajo el paradigma jurídico y de derechos humanos de la doctrina de la protección integral consolidada con la adopción de los deberes por parte de las Naciones Unidas en 1989, y ratificada por el Estado venezolano el 29 de agosto de 1990, los niños, niñas y adolescentes (NNA) son reconocidos como sujetos plenos de derecho. en consecuencia, el Estado está en la obligación de tomar todas las medidas necesarias (administrativas, judiciales y legislativas) para asegurar el disfrute pleno de los derechos y garantías.
Los niños, niñas y adolescentes (NNA) son reconocidos constitucionalmente en el artículo 78 como sujetos plenos de derecho, con capacidad progresiva para ejercer sus derechos, lo cual es ratificado por el artículo 10 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.
Principales riesgos a los que están expuestos los Niños Niñas y Adolescentes
En la entrevista con Andrea Celis entramos en los riesgos que padece esta población vulnerable, dice que para nadie es un secreto que ante la situación actual miles de niños, niñas y adolescentes han quedado expuestos a múltiples riesgos tras perder sus hogares, quedar separados de sus familias o verse obligados a vivir en refugios improvisados.
En numerosos albergues hombres, mujeres, niñas y niños comparten espacios comunes sin una adecuada separación y, en la mayoría de los casos, no existen baños diferenciados por sexo, una situación que incrementa considerablemente los riesgos de abuso y violencia sexual.
La pérdida de viviendas, el hacinamiento, la falta de iluminación, la ausencia de espacios privados y el debilitamiento de las redes familiares crean condiciones especialmente peligrosas para niñas y adolescentes.
Los terremotos dañaron hospitales, centros de salud, redes de agua potable y sistemas de saneamiento en varias de las regiones más afectadas, incluyendo Caracas, la Guaira, Carabobo, Aragua y Falcón.
Miles de niños carecen actualmente de acceso confiable a agua potable, una circunstancia que incrementa el riesgo de enfermedades diarreicas, infecciones gastrointestinales y otros problemas de salud pública habituales tras grandes desastres naturales.
Los terremotos generan un fuerte impacto emocional en niños y adolescentes, quienes pueden desarrollar ansiedad, miedo persistente, insomnio, estrés postraumático o dificultades para retomar una vida cotidiana normal.
La información preliminar recopilada por UNICEF indica que 432 escuelas del distrito capital, más de un tercio del total, presentan daños estructurales. numerosos centros educativos que permanecieron en pie han sido habilitados como albergues para familias desplazadas, lo que dificulta aún más la reanudación de las clases.
¿Qué hacer?
La respuesta humanitaria con enfoque en la protección de niños, niñas y adolescentes debe tener como marco de actuación la Convención de los Derechos del Niño, la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes y las Normas Mínimas para la Protección de la Niñez y la Adolescencia de 2019, conjunto de 28 directrices y 10 principios esenciales que establecen un marco de actuación unificado para prevenir riesgos, coordinar respuestas, y garantizar la rendición de cuentas al atender a NNA afectados por emergencias o desastres, creadas en 2012 por la alianza para la protección de la infancia en la acción humanitaria, red compuesta por más de 350 organizaciones. a nivel de liderazgo, la alianza está copresidida por el fondo de las naciones unidas para la infancia (UNICEF), WORLD VISION y la RED HURRAS. La respuesta humanitaria no puede limitarse únicamente a proporcionar alimentos y techo, sino que debe incorporar desde el primer momento mecanismos específicos de protección infantil.
Las estrategias esenciales para salvaguardar su bienestar físico y emocional son:
- Reunificación familiar: evitar a toda costa la separación de los menores de sus padres o cuidadores principales. si esto ocurre, se deben activar protocolos de búsqueda y localización inmediata con redes comunitarias o autoridades de protección. Ningún adulto en el contexto de una catástrofe puede retener o quedarse con un NNA no acompañado. no es excusa: me lo encontré, estaba solo y lo quise ayudar.
- Apoyo Psicoemocional: ofrecer primeros auxilios psicológicos. escuchar sus emociones sin juzgar, mantener la calma al hablarles sobre la situación con un lenguaje sencillo, y evitar la sobreexposición a noticias alarmantes.
- Cobertura de necesidades básicas: asegurar el acceso inmediato a agua potable, alimentos, albergue seguro, saneamiento, nutrición e insumos de higiene.
- Prevención de violencia y abuso: los espacios de alojamiento deben contar con medidas de seguridad e iluminación para prevenir el abuso, la negligencia, la explotación o la trata de menores.
- Retorno a la normalidad: restablecer rápidamente sus rutinas, incluyendo la educación y la socialización para brindarles estabilidad emocional.
-¿Qué protección se le debe dar a los niños, niñas y adolescentes en cuanto al uso de las redes?
-En relación a la exposición pública y en redes sociales de NNA que han vivido situaciones traumáticas como la experiencia de un terremoto o cualquier tipo de catástrofe. Si bien la angustia e incertidumbre de la situación nos moviliza a buscar información que nos dé certeza y a replicar información que consideramos útil ante la emergencia en materia de niños, niñas y adolescentes debemos priorizar su seguridad, su privacidad y su salud emocional.
Se refiere Andrea Celis a la necesidad de controlar la sobreexposición a noticias, limitando el tiempo que pasan frente a pantallas viendo imágenes perturbadoras, ya que esto incrementa el miedo y la ansiedad.
Fomentar la comunicación: valide sus emociones (miedo, tristeza, confusión). escucha sus dudas sobre la catástrofe y responda con la verdad, usando un lenguaje adecuado para su edad, fomentar la comunicación en situaciones de emergencia, abundan la desinformación y las cadenas falsas. corrobore siempre con fuentes oficiales y organizaciones de ayuda humanitaria.
Promover el pensamiento crítico: para los adolescentes, las redes sociales son una oportunidad para debatir y desarrollar su sentido ético. enséñeles a discernir entre información de utilidad pública y contenido alarmista. Documentar la situación de un NNA sobreviviente o en situación de vulnerabilidad no es igual a instrumentalizarlos a favor de algún rédito propio de las interacciones en redes sociales. Detengámonos un minuto y antes de compartir alguna información demos respuesta a la siguiente pregunta: ¿protege, discrimina, expone o repara?
Los niños huérfanos
Con respecto a los niños que han quedado huérfanos la doctora Celis dice que cada caso que se pueda presentar en un contexto como este, presenta aristas particulares que ameritan el abordaje por parte de los equipos multidisciplinarios especialistas en materia de protección de niñez y adolescencia que puedan estar en terreno. Hay un mandato de Ley claro en la Ley de Protección para Niños, Niñas y Adolescentes en el supuesto de los niños, niñas y adolescentes no acompañados la localización de sus padres o familiares debe ser la primera prioridad dentro de los protocolos de actuación.
Ningún adulto en el contexto de una catástrofe puede retener o quedarse con un niño no acompañado. No es excusa: me lo encontré, estaba solo y lo quise ayudar. Si bien en primera instancia, debemos presumir la buena fe y más en una situación tan dramática, actuaciones de estas pueden potenciar los riesgos para los NNA de ser víctimas de redes de explotación sexual, trata de personas y dificultar su reunificación familiar. Una vez que brindes atención primaria a un NNA no acompañado, debes informar de la situación a la autoridad más cercana, ¿de qué autoridades estamos hablando? Cuerpos policiales, rescatistas, protección civil, cuerpos médicos en primera instancia. No obstante, es fundamental contactar y en la medida de los posible presentar al NNA ante el consejo de Protección de NNA del municipio, instancia competente por mandato de ley para dictar las medidas de protección necesarias y empezar las gestiones para la localización de los familiares del niño, niña o adolescente. Los Consejos de Protección tienen como deber principal procurar la reubicación familiar de los NNA afectados por la situación de emergencia. Si esto no se logra, porque padres y familiares están desaparecidos o han fallecido, tienen competencia para dictar una medida de abrigo para ubicar al NNA en una entidad de atención. Los Tribunales de Protección de NNA pueden otorgar medida temporal de colocación familiar, siendo la primera opción la familia extendida, o en su defecto familias sustitutas previamente evaluadas. En situaciones de emergencia quedan suspendidos los procesos de adopción o colocación definitiva hasta que no se agote la búsqueda del núcleo familiar.
Los hospitales y espacios que estén haciendo las veces de centros de salud en el contexto de la emergencia, deben contar por mandato del IDENNA con un libro de registro de contingencias de NNA no acompañados. La directiva del centro de salud tiene la obligación de notificar la presencia de todo niño, niña o adolescente no acompañado al Consejo de Protección en un lapso no mayor a dos horas desde su
En los espacios de PDVAL Catia La Mar se activó un lugar temporal para atender aquellos casos de NNA que requieran reunificación familiar.
Por: Ernestina Herrera, Periodista
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