Diplomado Mujeres como Agentes de Cambio desarrolla la Mesa de Trabajo 2: Tema y planteamiento del Proyecto Final

Ingeniera Dianora Farfán, conductora de la Mesa de Trabajo 2, acompañada de cursantes del Diplomado Mujeres como Agentes de Cambio

(25 de mayo 2026) La formación de líderes capaces de transformar su entorno es una prioridad en la agenda actual. Bajo este propósito, desde la Universidad MonteÁvila y con la conducción de la organización Mujer y Ciudadanía, continúa desarrollándose con éxito el diplomado «Mujeres como Agentes de Cambio». Recientemente, se llevó a cabo la segunda mesa de trabajo, un encuentro clave para el avance de las participantes hacia su proyecto final.

Un espacio para la construcción colectiva
En esta sesión, la Ingeniera Dianora Farfán fue la encargada de guiar a las asistentes en el complejo, pero fascinante proceso de definir el tema y el planteamiento de sus proyectos finales. La jornada no solo fue académica, sino profundamente práctica, alternando dinámicas grupales con pausas activas que garantizaron la atención y la efectividad del aprendizaje.

Para las participantes, este espacio fue una experiencia «nutritiva», permitiendo reforzar conocimientos y aclarar dudas fundamentales para el éxito de sus propuestas comunitarias. Las participantes expresaron su gratitud hacia la Ing. Farfán, destacando cómo su amplia trayectoria y generosidad al transmitir sus experiencias potencian las capacidades de cada una de ellas.

Estructura para el impacto social
El eje central de esta mesa de trabajo fue el diagnóstico participativo, una herramienta esencial para cualquier líder que busque generar cambios reales. Para asegurar que los proyectos tengan un impacto sólido, se propuso estructurar el trabajo final bajo cuatro pilares fundamentales:

  1. Diagnóstico: Identificación clara de la realidad y el contexto.
  2. Selección: Priorización de las necesidades más urgentes.
  3. Planteamiento: Estructuración de objetivos claros y alcanzables.
  4. Cierre: Evaluación y proyección de resultados.

Esta metodología permite a las participantes mapear problemas de manera efectiva y organizar sus ideas con rigor técnico y social.

Del aula a la acción
El encuentro culminó con ejercicios prácticos donde las estudiantes aplicaron los conceptos aprendidos a sus propios ámbitos de acción, ya sea en sus comunidades, entornos laborales o académicos. Bajo la guía de la facilitadora, este proceso asegura que el diplomado no se quede solo en la teoría, sino que se convierta en un motor de transformación tangible para la sociedad.

Sin duda, pasos como este reafirman que, cuando las mujeres se forman y se unen con propósito, el cambio positivo en nuestras comunidades no solo es posible, sino inevitable.

Por: Omaira Montero
Mujer y Ciudadanía

Loading

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *