El sencillo ‘ejercicio mental’ que te ayudará a ser un poco más feliz/Gema García Marcos

El 90% de las cosas que pensamos y nos preocupan no llegan a hacerse realidad. Así que tenemos que aprender a no prestar tanta atención a los pensamientos que nos machacan e intentar escoger los positivos realistas

Fuente: El Mundo

Por: Gema García Marcos

22 de agosto 2023

En su guía ‘El hábito de la diversión: cómo la búsqueda de la alegría y la maravilla puede cambiar tu vida’, el psicólogo del comportamiento Mike Rucker expone -con el aval de la ciencia- los innumerables beneficios físicos y psicológicos que nos reporta disfrutar de la vida. Pasarlo bien, así sin más pretensiones.

Frente a esa cansina (y frustrante) tendencia a buscar una felicidad plena que -todo hay que decirlo- tiene tanto de hermosa como de inalcanzable, Rucker aboga por algo tan sencillo y tan complicado a la vez como es gozar de todo lo bueno que se nos ponga por delante. Es más, asegura que está más que demostrado científicamente que si nos ‘esforzamos’ en potenciar nuestro lado más ‘disfrutón’, lograremos mejorar nuestra salud, nuestra relación con los demás e, incluso, nuestra productividad laboral.

La teoría suena bastante bien, pero… ¿realmente es tan ‘facilón’ como lo plantea Mike Rucker? La cosa no está tan clara. “Creo que lo importante es la congruencia. Entender que lo lógico, lo sano, lo coherente y lo que nos permite reaccionar de forma adaptativa es ser congruentes con lo que nos pasa, en lugar de esta forzando sentirnos de una forma u otra”, asevera Buenaventura Charco Olea, psicólogo Sanitario, psicoterapeuta y autor de ‘Hasta los cojones del pensamiento positivo’ (Editorial Samarcanda).

Del Charco Olea defiende que esta actitud receptiva, pero realista “nos va a permitir, además disfrutar más del momento, pues nos aleja de juzgar (y jugarnos), hacer que nos resulte menos complicado de lo que ya es de por sí afrontar el trago de estar mal cuando lo necesitamos, algo que es una reacción lógica y adaptativa a pesar de no ser deseada”.

La obsesión con la felicidad, sostiene, “suele tener un punto de mecanismo defensivo y de autopercibirmos como débiles, es algo así como: ‘Soy tan frágil que necesito que todo sea agradable y feliz, porque no puedo asumir la realidad ni los golpes de la vida'”.

EVITAR LO QUE NOS DUELE

Psicóloga clínica especializada en gestión emocional, neurociencias, psicofisiología clínica, sexología y terapia de pareja, Monia Presta hace hincapié en que “la felicidad es algo mal entendido en nuestra sociedad 3.0”. A su entender, “la felicidad se confunde con el placer momentáneo, con la gratificación instantánea y la posesión compulsiva de objetos, de viajes, de compras, etc, que aumentan la secreción de dopamina, el neurotransmisor de la adicción. Una auténtica droga dura. En la era de las redes sociales y del ‘selfie’, tenemos que demostrar que somos felices, sonreír a toda costa y mostrar dónde estamos en todo momento. Es un ‘gran hermano’ de Orwell sin conciencia del daño que puede generar y está generando. Todo esto da lugar a la depresión, la ansiedad que son las enfermedades de nuestro siglo”.

Autora de “Tu cerebro emocional”  (RBA Libros), nos recuerda que esta obsesión con la felicidad no es algo de ahora. “La felicidad es el gran tema de la historia de la Humanidad. Escritores, filósofos, poetas han intentado describir la felicidad. En ‘Filosofía por la felicidad’, Epicuro decía que “la felicidad es placer, paz y no hay dolor alguno’. La felicidad es poder sentirse bien con uno mismo, tener salud psicológica, emocional y física y ser resiliente a los desafíos de la vida“.

Hoy en día, se reafirma, “se confunde la felicidad con el disfrute; el placer momentáneo con la alegría”. Se nos empuja a “evitar a toda costa emociones como la tristeza, la rabia, etc”. Sin embargo, esta especialista aclara que “no podemos estar alegres todo el tiempo; los psicólogos sabemos que eso sería un estado de manía, que es un trastorno psicológico grave”.

En su opinión, “al intentar divertirnos a toda costa para no sentir las mal llamadas emociones negativas, se malinterpreta la felicidad. Todo esto no da la felicidad, sino más bien lo contrario. Se trata de un verdadero oxímoron de nuestra sociedad líquida“.

En ‘Tu Cerebro Emocional’, detalla cómo “cuánto más intentamos evitar las emociones ‘negativas’, más dolor nos generamos. La felicidad viene de escuchar las emociones, sentirlas, aceptarlas y cabalgarlas. Exactamente, el mensaje contrario que encontramos en las redes sociales. Intentar ser feliz a toda costa es el billete de ida hacia la infelicidadLas emociones son nuestras brújulas para decirnos si algo es bueno o malo para nosotros y mostrarnos el camino a seguir. Las emociones han sido adaptativas desde los albores de la historia de la humanidad y cuando las escuchamos podemos tomar mejores decisiones y ser felices con nuestras vidas. Lo que significa que podemos tener bienestar psicológico y físico”.

Entonces, ¿es más ‘práctico’ intentar pasarlo bien en lugar de obsesionarnos con ser felices? ¿O solo es una manera de ‘no mirar’ lo que nos pasa? “Como he mencionado antes, tanto intentar disfrutar como obsesionarse con ser feliz es un autoengaño. Un exceso de placer inmediato a toda costa genera malestar. Estar en el aquí y ahora, agradecer lo bueno que tenemos, escuchar nuestras emociones es el camino hacia la felicidad. Si escuchamos las emociones que sentimos, las validamos, desciframos el mensaje que nos quieren decir y las gestionamos podemos tener felicidad y salud integral. Como digo en mi libro, el tiempo de las emociones es el presente“.

¿Por qué nos cuesta tanto disfrutar del momento? “El ser humano tiene 1.000 pensamientos por segundo. Descartes, con su ‘Cogito Ergo Sum’, dividió el cuerpo de la mente. Esto generó la supremacía definitiva del pensamiento sobre el cuerpo y las emociones. Hoy, con los estudios neurocientíficos, sabemos que los pensamientos pueden generar en nuestro cerebro actitudes positivas o negativas ante la vida. Un exceso de pensamientos dirigidos hacia el futuro genera ansiedad; un exceso de pensamientos dirigidos hacia el pasado genera depresión”.

Si prestamos demasiada atención a los pensamientos, señala esta especialista, “podemos entrar en una espiral de no-presente”. A esto habría que añadirle un dato importantísimo. “El 90% de las cosas que pensamos y nos preocupan no llegan a hacerse realidad. Así que tenemos que aprender a no prestar tanta atención a los pensamientos e intentar escoger los positivos realistas. Además, una sociedad en la que no hay bienestar psicológico, físico y económico como en la que estamos genera una avalancha de pensamientos negativos. Hay un exceso de preocupación por el futuro. Tanto por los hechos reales, como por el exceso de noticias negativas en las redes sociales y en los medios de comunicación”.

¿Qué hacemos para manejar este descentre universal? “Los estudios neurocientíficos de Perla Kaliman nos dicen que nuestro ADN cambia, nuestras células se regeneran y entramos en un estado de mente en blanco donde sólo podemos disfrutar del momento presente con sólo ocho semanas de meditación. En el último capítulo de ‘Tu Cerebro Emocional’ doy 21 ideas y ejercicios prácticos para transformar nuestra vida y vivir felices”.

Monia Presta está convencida de que “creer es crear. La felicidad es algo que podemos crear si cuidamos nuestra salud emocional. Podemos ser los capitanes de nuestra vida y poner el timón en la dirección que queremos si cabalgamos nuestras emociones“, concluye.

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