Un estudio certifica que las mujeres y las clases desfavorecidas sufren más trastornos mentales

El Ministerio de Sanidad admite «desigualdades estructurales en el acceso y la calidad de la atención sanitaria para personas con problemas de salud mental»

En la franja de edad de los 65 a los 84 años, las mujeres con trastornos mentales son más del doble que los hombres

Protesta en Santa Coloma de Gramenet por las listas espera en salud mental / SANDRA ROMÁN

(El Periódico/ 30 julio 2026) Todos somos susceptibles de sufrir un trastorno mental. Pero, a la vista de los datos del Ministerio de Sanidad, unos son más susceptibles que otros: las mujeres, las personas con menos ingresos, las personas mayores y las que viven en ciudades de más de 100 mil habitantes. Así lo constata un informe del Ministerio de Sanidad que asume la existencia de «desigualdades estructurales en el acceso y la calidad de la atención sanitaria para personas con problemas de salud mental».

Brecha de género

El estudio se basa en 19 mil encuestas a personas con o sin problemas de salud mental, mayores de 40 años. En casi todas las estadísticas obtenidas, las mujeres siempre registran un índice de problemas de salud mental notablemente mayores que los hombres. En la franja de edad de los 65 a los 84 años, las mujeres con trastornos mentales son más del doble que los hombres: un 25% respecto al 10%.

Menos ingresos, peor salud mental

Las mujeres con menos ingresos también tienen una peor salud mental que las que ingresan más de 2700 euros al mes. En concreto, el aumento de malestar mental va desde el 21%, en las mujeres con mayor renta, al 30%, en las que indican tener menos ingresos. Entre los hombres, también los que cobran menos tienen mayor porcentaje de problemas de salud mental. Un mayor nivel de renta se asocia, además, a mejor salud física. Y, a la inversa, la existencia de trastornos psíquicos y una menor capacidad de ingresos mensuales hace disminuir la autoevaluación sobre la salud física.

Las mujeres superan a los hombres en trastornos mentales en todas las categorías profesionales. Ambos géneros muestran peores índices de salud mental en el caso de los que buscan empleo, son amos o amas de casa o están incapacitados por algún motivo. Las tasas más bajas de problemas de salud mental las registran los autónomos y los jubilados.

Tabaco y medicamentos

El análisis constata peores índices de salud mental en hombres y mujeres (en especial en hombres) que fuman, respecto a los que no lo hacen. Lo mismo sucede con la medicación. A más medicación diaria, más problemas de salud mental indica la persona encuestada. Casi la mitad de las mujeres que toman cinco o más medicamentos cada día manifiestan tener problemas de salud mental. Entre los hombres, este porcentaje es de la mitad.

En cambio, el consumo declarado de alcohol es inferior en las personas con problemas de salud mental, tanto en hombres como mujeres, y disminuye con la edad.

Más enfermedades asociadas

El estudio comprueba como sufrir un problema de salud mental aumenta las posibilidades de tener también otros problemas de salud como artritis, hipertensión, problemas cardiovasculares, diabetes y otras enfermedades crónicas.

Una peor autoevaluación

Los pacientes con problemas de salud mental se autoevalúan peor que los que no los sufren. Esto es así tanto en la evaluación de la salud general, el nivel de bienestar y el funcionamiento social. En este aspecto, de nuevo se observa una diferencia de género: los hombres con problemas de salud mental perciben su salud general mejor que las mujeres. Los índices de bienestar y de salud mental disminuyen progresivamente con la edad.

En cuanto al funcionamiento social que cada ciudadano encuestado ha declarado en el estudio -entendido como la capacidad de llevar a cabo las actividades y funciones sociales habituales- la diferencia entre personas con o sin problemas de salud mental es notable, de unos 20 puntos porcentuales. Y se agrava entre las personas mayores de 85 años. De nuevo, las mujeres manifiestan peores indicadores en todas las franjas de edad. Y en cuanto a la percepción del bienestar, las personas sin trastornos mentales se sitúan 20 puntos por encima de las que sí los sufren.

Tener en cuenta la salud y la vivencia

«Los problemas de salud mental están estrechamente asociados con la experiencia y los resultados de salud percibidos por los pacientes», confirma el informe, por lo que considera importante tener en cuenta tanto los datos de la experiencia asistencial percibida por los pacientes como sus indicadores de salud para poder «identificar poblaciones vulnerables, evaluar el impacto de las intervenciones y priorizar acciones».

Por: Fidel Masreal

Loading

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *